La idea de hoy es en realidad otra forma de la anterior, salvo que es más específica en cuanto a la emoción que suscita. En verdad, un mundo carente de significado es imposible. Nada que carezca de significado existe. Sin embargo, no se deduce de ello que no vayas a percibir algo que no tiene significado.
Al contrario, es particularmente probable que pienses que sí lo percibes.
El reconocimiento de la carencia de significado suscita una intensa ansiedad en todos los separados. Representa una situación en la que Dios y el ego se desafían mutuamente en cuanto a cuál será el significado que se ha de escribir en el espacio vacío que la carencia de significado proporciona. El ego se precipita frenéticamente a establecer allí sus propias ideas, temeroso de que el vacío pueda usarse, de otro modo, para demostrar su propia irrealidad. Y sólo en esto está en lo cierto.
Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo carente de significado y a aceptarlo sin miedo. Si tienes miedo, es seguro que dotarás al mundo de atributos que no posee, y lo atestarás de imágenes que no existen. Para el ego las ilusiones son dispositivos de seguridad, como también deben serlo para ti, que te equiparas con el ego.
Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, durante no más de un minuto aproximadamente como máximo cada vez, han de practicarse de un modo algo diferente al de los anteriores.
Con los ojos cerrados, repítete la idea de hoy.
Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor:
Estoy mirando un mundo carente de significado.
Repítete esta afirmación mientras miras a tu alrededor.
Luego cierra los ojos y concluye con:
Un mundo carente de significado engendra miedo porque creo estar en competencia con Dios.
Puede que te resulte difícil evitar la resistencia, de una forma u otra, a esta afirmación final. Sea cual sea la forma que tal resistencia adopte, recuérdate que en realidad tienes miedo de un pensamiento así por la venganza del enemigo. No se espera que creas la afirmación en este punto, y probablemente tratarás de descartarla como absurda. Observa cuidadosamente, sin embargo, cualquier señal de miedo manifiesto o encubierto que pueda suscitar. Éste es nuestro primer intento de enunciar una relación explícita de causa y efecto de una clase que tienes muy poca experiencia en reconocer. No te detengas en la afirmación final, y procura ni siquiera pensar en ella salvo durante los períodos de ejercicio. Eso bastará por ahora.
✨ Resumen y puesta en práctica
El miedo ante el vacío.
La lección 13 explora una emoción muy profunda: el miedo que suscita la insignificancia. El curso te dice que reconocer la insignificancia provoca una intensa ansiedad en todos los que se viven como separados. ¿Por qué? Porque en el espacio vacío de la insignificancia, Dios y el ego se desafían mutuamente a escribir su propio significado. El ego se precipita frenéticamente a establecer allí sus propias ideas, por temor a que el vacío demuestre su impotencia y su irrealidad. El miedo que sientes ante el vacío es el miedo del ego a descubrir que no es real.
La idea central es que es esencial aprender a reconocer lo insignificante y a aceptarlo sin miedo. Si tienes miedo, dotarás al mundo de atributos que no posee y lo abarrotarás de imágenes que no existen. Para el ego, las ilusiones son mecanismos de seguridad. El ejercicio es un poco distinto: con los ojos cerrados, repites la idea del día. Luego abres los ojos y miras lentamente a tu alrededor diciendo: « Estoy mirando un mundo insignificante. » Después cierras los ojos y concluyes con: « Un mundo insignificante engendra miedo porque pienso que estoy compitiendo con Dios. »
Esta lección es la tercera pieza del tríptico 11-13. La lección 11 estableció que tus pensamientos crean el mundo; la lección 12 mostró que proyectas tus atributos; la lección 13 revela por qué lo haces: por miedo. El ego tiene miedo del vacío y lo llena frenéticamente. La lección 14 vendrá con la solución: Dios no creó un mundo insignificante, por tanto este mundo no existe. El miedo ya no tiene objeto. Y la lección 15 mostrará que todas estas imágenes no son más que construcciones de tu mente.
Para hoy, tres o cuatro veces, no más de un minuto cada vez. Con los ojos cerrados, repite la idea. Abre los ojos, mira lentamente, di: « Estoy mirando un mundo insignificante. » Luego cierra los ojos y concluye. Si sientes resistencia, es normal. Sé amable contigo mismo, y continúa.
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