(Si gobernara) un pequeño reino y un pueblo poco numeroso, aunque tuviera armas para diez o cien hombres, les impediría usarlas.
Enseñaría al pueblo a temer la muerte y a no emigrar lejos.
Aunque tuviera barcos y carros, no subiría a ellos.
Aunque tuviera corazas y lanzas, no las llevaría.
Lo haría volver al uso de las cuerdas anudadas.
Disfrutaría de su comida, encontraría elegancia en sus vestidos, se complacería en su morada y amaría sus sencillas costumbres.
Si otro reino estuviera frente al mío, y se oyeran de uno a otro los cantos de los gallos y los ladridos de los perros, mi pueblo llegaría a la vejez y a la muerte sin haber visitado al pueblo vecino.
Enseñaría al pueblo a temer la muerte y a no emigrar lejos.
Aunque tuviera barcos y carros, no subiría a ellos.
Aunque tuviera corazas y lanzas, no las llevaría.
Lo haría volver al uso de las cuerdas anudadas.
Disfrutaría de su comida, encontraría elegancia en sus vestidos, se complacería en su morada y amaría sus sencillas costumbres.
Si otro reino estuviera frente al mío, y se oyeran de uno a otro los cantos de los gallos y los ladridos de los perros, mi pueblo llegaría a la vejez y a la muerte sin haber visitado al pueblo vecino.