En el mundo, todos me llaman eminente, pero me parezco a un hombre limitado. Es únicamente porque soy eminente por lo que me parezco a un hombre limitado.
En cuanto a los que llaman iluminados, ¡hace mucho que se conoce su mediocridad!
Poseo tres cosas preciosas: las guardo y las conservo como un tesoro.
La primera se llama afecto; la segunda se llama economía; la tercera se llama humildad, que me impide querer ser el primero del imperio.
Tengo afecto, por eso puedo ser valiente.
Tengo economía, por eso puedo hacer grandes gastos.
No me atrevo a ser el primero del imperio, por eso puedo llegar a ser el jefe de todos los hombres.
Pero hoy se abandona el afecto para entregarse al valor; se abandona la economía para hacer grandes gastos; se abandona el último puesto para buscar el primero:
Eso conduce a la muerte.
Si se combate con el corazón lleno de afecto, se obtiene la victoria; si se defiende (una ciudad), es inexpugnable.
Cuando el Cielo quiere salvar a un hombre, le da afecto para protegerlo.
En cuanto a los que llaman iluminados, ¡hace mucho que se conoce su mediocridad!
Poseo tres cosas preciosas: las guardo y las conservo como un tesoro.
La primera se llama afecto; la segunda se llama economía; la tercera se llama humildad, que me impide querer ser el primero del imperio.
Tengo afecto, por eso puedo ser valiente.
Tengo economía, por eso puedo hacer grandes gastos.
No me atrevo a ser el primero del imperio, por eso puedo llegar a ser el jefe de todos los hombres.
Pero hoy se abandona el afecto para entregarse al valor; se abandona la economía para hacer grandes gastos; se abandona el último puesto para buscar el primero:
Eso conduce a la muerte.
Si se combate con el corazón lleno de afecto, se obtiene la victoria; si se defiende (una ciudad), es inexpugnable.
Cuando el Cielo quiere salvar a un hombre, le da afecto para protegerlo.