Quien conoce su fuerza y conserva la debilidad es el valle del imperio (es decir, el centro adonde acude todo el imperio).
Si es el valle del imperio, la virtud constante no lo abandonará; volverá al estado de niño.
Quien conoce su luz y conserva las tinieblas es el modelo del imperio.
Si es el modelo del imperio, la virtud constante no le faltará (en él) y volverá a la cima (de la pureza).
Quien conoce su gloria y conserva la ignominia también es el valle del imperio.
Si es el valle del imperio, su virtud constante alcanzará la perfección y volverá a la perfecta simplicidad (al Tao).
Cuando la perfecta simplicidad (el Tao) se extendió, formó a los seres.
Cuando el hombre santo es elevado a los cargos, se convierte en jefe de los magistrados. Gobierna con grandeza y no hace daño a nadie.
Si es el valle del imperio, la virtud constante no lo abandonará; volverá al estado de niño.
Quien conoce su luz y conserva las tinieblas es el modelo del imperio.
Si es el modelo del imperio, la virtud constante no le faltará (en él) y volverá a la cima (de la pureza).
Quien conoce su gloria y conserva la ignominia también es el valle del imperio.
Si es el valle del imperio, su virtud constante alcanzará la perfección y volverá a la perfecta simplicidad (al Tao).
Cuando la perfecta simplicidad (el Tao) se extendió, formó a los seres.
Cuando el hombre santo es elevado a los cargos, se convierte en jefe de los magistrados. Gobierna con grandeza y no hace daño a nadie.