Quien sabe caminar (por el Tao) no deja huellas; quien sabe hablar no comete errores; quien sabe contar no utiliza instrumentos de cálculo; quien sabe cerrar (algo) no utiliza cerrojo, y es imposible abrirlo; quien sabe atar (algo) no utiliza cuerdas, y es imposible desatarlo.
De ahí que el Santo sobresalga constantemente en salvar a los hombres; por eso no abandona a los hombres. Sobresale constantemente en salvar a los seres; por eso no abandona a los seres.
A esto se le llama estar doblemente iluminado.
Por eso, el hombre virtuoso es el maestro del que no es virtuoso.
El hombre que no es virtuoso es el apoyo del hombre virtuoso.
Si el uno no estima a su maestro, si el otro no aprecia a quien es su apoyo, aunque se les conceda una gran prudencia, estarán sumidos en la ceguera.
Esto es lo más importante y lo más sutil.
De ahí que el Santo sobresalga constantemente en salvar a los hombres; por eso no abandona a los hombres. Sobresale constantemente en salvar a los seres; por eso no abandona a los seres.
A esto se le llama estar doblemente iluminado.
Por eso, el hombre virtuoso es el maestro del que no es virtuoso.
El hombre que no es virtuoso es el apoyo del hombre virtuoso.
Si el uno no estima a su maestro, si el otro no aprecia a quien es su apoyo, aunque se les conceda una gran prudencia, estarán sumidos en la ceguera.
Esto es lo más importante y lo más sutil.