Lo grave es la raíz de lo ligero; la calma es la dueña del movimiento.
De ahí que el hombre santo camine todo el día (en el Tao) y no se aparte de la quietud ni de la gravedad.
Aunque posea magníficos palacios, permanece tranquilo y los evita.
Pero, ¡ay!, los señores de diez mil carros se comportan con ligereza en el Imperio.
Por un comportamiento ligero, se pierde a los ministros; por el arrebato de las pasiones, se pierde el trono.
De ahí que el hombre santo camine todo el día (en el Tao) y no se aparte de la quietud ni de la gravedad.
Aunque posea magníficos palacios, permanece tranquilo y los evita.
Pero, ¡ay!, los señores de diez mil carros se comportan con ligereza en el Imperio.
Por un comportamiento ligero, se pierde a los ministros; por el arrebato de las pasiones, se pierde el trono.