Hay un ser confuso que existía antes del cielo y de la tierra.
¡Oh, qué tranquilo! ¡Oh, qué inmaterial!
Subsiste solo y no cambia.
Circula por todas partes y no perece.
Puede considerarse como la madre del universo.
Yo no sé su nombre.
Para darle un título, lo llamo Camino (Tao).
Esforzándome por darle un nombre, lo llamo grande.
De grande, lo llamo fugaz.
De fugaz, lo llamo lejano.
De lejano, lo llamo (el ser) que regresa.
Por eso, el Tao es grande, el Cielo es grande, la tierra es grande, y el rey también es grande.
En el mundo hay cuatro grandes cosas, y el rey es una de ellas.
El hombre imita la tierra; la tierra imita el Cielo; el Cielo imita el Tao; el Tao imita Su naturaleza.
¡Oh, qué tranquilo! ¡Oh, qué inmaterial!
Subsiste solo y no cambia.
Circula por todas partes y no perece.
Puede considerarse como la madre del universo.
Yo no sé su nombre.
Para darle un título, lo llamo Camino (Tao).
Esforzándome por darle un nombre, lo llamo grande.
De grande, lo llamo fugaz.
De fugaz, lo llamo lejano.
De lejano, lo llamo (el ser) que regresa.
Por eso, el Tao es grande, el Cielo es grande, la tierra es grande, y el rey también es grande.
En el mundo hay cuatro grandes cosas, y el rey es una de ellas.
El hombre imita la tierra; la tierra imita el Cielo; el Cielo imita el Tao; el Tao imita Su naturaleza.