Entonces aquella luna,
cuyo rostro brillaba como el sol,
al ver que yo había abandonado toda esperanza,
llenó una copa de Conocimiento divino
y, acercándose a mí, me invitó a beber,
diciendo: «Con este vino,
sin sabor ni olor,
borra la escritura
de la tabla de tu ser».
cuyo rostro brillaba como el sol,
al ver que yo había abandonado toda esperanza,
llenó una copa de Conocimiento divino
y, acercándose a mí, me invitó a beber,
diciendo: «Con este vino,
sin sabor ni olor,
borra la escritura
de la tabla de tu ser».