Embriagado por el licor puro
que había bebido hasta la última gota,
caí en el polvo desnudo.
Desde entonces, no sé si existo o no,
pero no estoy ni sobrio, ni enfermo, ni ebrio.
A veces, como Su ojo, me colma la alegría,
o, como Su bucle, me balanceo;
a veces, ¡ay!, por costumbre o por naturaleza,
yazco sobre un montón de polvo.
A veces, con una mirada Suya,
me encuentro en el Jardín de las Rosas.
que había bebido hasta la última gota,
caí en el polvo desnudo.
Desde entonces, no sé si existo o no,
pero no estoy ni sobrio, ni enfermo, ni ebrio.
A veces, como Su ojo, me colma la alegría,
o, como Su bucle, me balanceo;
a veces, ¡ay!, por costumbre o por naturaleza,
yazco sobre un montón de polvo.
A veces, con una mirada Suya,
me encuentro en el Jardín de las Rosas.