En el mar de Omán, las ostras perleras
Ascienden desde las profundidades más abismales
Y esperan, con la boca abierta.
Entonces se eleva del mar una bruma,
Que cae en gotas de lluvia
En la boca de las conchas
[Por orden de la Verdad].
De inmediato, cada una se cierra, como atada por cien cadenas,
Y las conchas descienden de nuevo
A las profundidades del océano,
Llevando en su corazón las gotas de perla
Que los buceadores buscan y encuentran.
El mar es el Ser, la orilla el cuerpo;
La bruma, la gracia, y la lluvia, el conocimiento del
nombre;
La sabiduría humana es el buceador
Que lleva envueltas en su vestido
Cien perlas;
El alma, en el relámpago fulgurante,
Lleva al oído atento voces y mensajes
Venidos de las conchas del conocimiento;
Luego, cuando se abren las envolturas,
¡Contempla las perlas reales de reflejos tornasolados!
Ascienden desde las profundidades más abismales
Y esperan, con la boca abierta.
Entonces se eleva del mar una bruma,
Que cae en gotas de lluvia
En la boca de las conchas
[Por orden de la Verdad].
De inmediato, cada una se cierra, como atada por cien cadenas,
Y las conchas descienden de nuevo
A las profundidades del océano,
Llevando en su corazón las gotas de perla
Que los buceadores buscan y encuentran.
El mar es el Ser, la orilla el cuerpo;
La bruma, la gracia, y la lluvia, el conocimiento del
nombre;
La sabiduría humana es el buceador
Que lleva envueltas en su vestido
Cien perlas;
El alma, en el relámpago fulgurante,
Lleva al oído atento voces y mensajes
Venidos de las conchas del conocimiento;
Luego, cuando se abren las envolturas,
¡Contempla las perlas reales de reflejos tornasolados!