La vida eterna, me parece, es el tiempo de la unión,
porque el tiempo, para mí, no tiene lugar allí.
La vida son los vasos; la unión, el claro licor que contienen;
sin Ti, ¿de qué me sirve el dolor de los vasos?
Antes tenía veinte mil deseos;
en mi pasión por Él, ni siquiera me quedaba la preocupación por mi seguridad.
Gracias a Su gracia, ahora estoy a salvo, pues
el Rey invisible me dice: «Tú eres el alma del mundo».
porque el tiempo, para mí, no tiene lugar allí.
La vida son los vasos; la unión, el claro licor que contienen;
sin Ti, ¿de qué me sirve el dolor de los vasos?
Antes tenía veinte mil deseos;
en mi pasión por Él, ni siquiera me quedaba la preocupación por mi seguridad.
Gracias a Su gracia, ahora estoy a salvo, pues
el Rey invisible me dice: «Tú eres el alma del mundo».