Nuestro ayuno ha terminado; es el día de fiesta de la primavera: ¡Aleluya!
Oh, queridísimo invitado, bienvenido seas; todo pesar se ha ido: ¡Aleluya!
Oh, amor antaño abandonado, corazón abandonado, ahora déjate abandonar;
Tu Amado ha venido y para siempre permanecerá: ¡Aleluya!
La separación está separada; la ruptura, por fin, está completamente rota;
La unión está unida, sin más demora: ¡Aleluya!
La huida ha alzado el vuelo; el dolor del exilio está ahora desterrado;
Toda distancia está lejos; nuestro nido de pájaro está lleno de alegría: ¡Aleluya!
La luna en los cielos, la rosa en el corazón, en el jardín del amor;
El Rey en Su Palacio despliega orgullosamente sus estandartes: ¡Aleluya!
La vida despierta en la pequeña raíz; la dulce savia se extiende por la hoja;
Los verdes brotes coronan las ramas de su reino: ¡Aleluya!
Que venga nuestro odiado enemigo, pues ahora se encontrará con nuestro Defensor;
Lo despreciamos y desafiamos, desde ahora y para siempre a salvo: ¡Aleluya!
Sí, inúdame por completo con el fuego ardiente del amor;
Ahora bien puedo soportarlo; jamás me consumiré: ¡Aleluya!
Y ahora es cierto que mi alma está ligada a la salvación;
Y toda la tristeza de la tierra se ha hundido en su barro: ¡Aleluya!
Oh, copa rebosante, vertida para la sed de los mundos;
Te damos gracias, te bendecimos y bebemos mientras oramos: ¡Aleluya!
Durante mucho tiempo el mundo, desierto profano, permaneció reseco, hasta que Tu Aliento llegó
Sobre las alas de la mañana, cuando brillaba el rocío: ¡Aleluya!
Esperábamos con impaciencia el sol de primavera, para renovar nuestra vida;
El cálido aliento de JELÁLEDDÍN ha llegado hoy desde el este: ¡ALELUYA!
Oh, queridísimo invitado, bienvenido seas; todo pesar se ha ido: ¡Aleluya!
Oh, amor antaño abandonado, corazón abandonado, ahora déjate abandonar;
Tu Amado ha venido y para siempre permanecerá: ¡Aleluya!
La separación está separada; la ruptura, por fin, está completamente rota;
La unión está unida, sin más demora: ¡Aleluya!
La huida ha alzado el vuelo; el dolor del exilio está ahora desterrado;
Toda distancia está lejos; nuestro nido de pájaro está lleno de alegría: ¡Aleluya!
La luna en los cielos, la rosa en el corazón, en el jardín del amor;
El Rey en Su Palacio despliega orgullosamente sus estandartes: ¡Aleluya!
La vida despierta en la pequeña raíz; la dulce savia se extiende por la hoja;
Los verdes brotes coronan las ramas de su reino: ¡Aleluya!
Que venga nuestro odiado enemigo, pues ahora se encontrará con nuestro Defensor;
Lo despreciamos y desafiamos, desde ahora y para siempre a salvo: ¡Aleluya!
Sí, inúdame por completo con el fuego ardiente del amor;
Ahora bien puedo soportarlo; jamás me consumiré: ¡Aleluya!
Y ahora es cierto que mi alma está ligada a la salvación;
Y toda la tristeza de la tierra se ha hundido en su barro: ¡Aleluya!
Oh, copa rebosante, vertida para la sed de los mundos;
Te damos gracias, te bendecimos y bebemos mientras oramos: ¡Aleluya!
Durante mucho tiempo el mundo, desierto profano, permaneció reseco, hasta que Tu Aliento llegó
Sobre las alas de la mañana, cuando brillaba el rocío: ¡Aleluya!
Esperábamos con impaciencia el sol de primavera, para renovar nuestra vida;
El cálido aliento de JELÁLEDDÍN ha llegado hoy desde el este: ¡ALELUYA!