Islam

Hafiz, oda 1

¡Atención, oh copero! Haz circular la copa, invita a beber a los convidados, pues, ya ves, al principio el amor nos pareció cosa fácil, pero después ¡cuántas dificultades se presentaron!
Gracias a ese delicioso perfume que la brisa desprende de esa hermosa cabellera, de esos rizos impregnados de almizcle, enroscados en todas direcciones, ¡todos los corazones se inundan de sangre!
Impregna de vino la alfombra de oración, si es el jefe de la taberna quien te invita a hacerlo, pues quien sigue un camino no ignora ni su rumbo ni el estado de las etapas que recorre.
¿De qué alegría, de qué reposo pretenden que disfrute en la morada de mi amada, cuando a cada instante los cascabeles de la caravana me invitan a prepararme para partir?
La noche es profunda, el peligro de las olas y los torbellinos de la vida es inminente. ¿Qué idea pueden hacerse de nuestro mísero estado quienes, libres de todo peso, descansan a orillas de este mar?
Todos mis actos, realizados por voluntad propia, me han llevado al desprestigio. ¡Oh! ¿Cómo habría podido permanecer oculto este secreto de mi corazón, que en este momento es tema de todas las conversaciones?
¿Quieres gozar de la presencia divina, oh Hafiz? No te ausentes ni un instante de la presencia de tu amada. En cuanto tus miradas se encuentren con ella, renuncia al mundo, abandónalo para seguirla.

Fuente Hafiz, Quelques odes, trad. A.-L.-M. Nicolas (1898), fr.wikisource.org — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice