En Dhû Salâm y el monasterio, en la morada de al-Ḥimá, hay gacelas que te muestran el sol bajo la forma de estatuas de mármol.
Por eso observo las esferas, sirvo en una iglesia y velo por una pradera multicolor en primavera.
A veces me llaman el pastor de las gacelas en el desierto, otras, monje cristiano y astrólogo.
Mi Amado es tres, aunque Él es Uno, del mismo modo que las (tres) Personas (de la Trinidad) están reunidas en una sola Persona por esencia.
No te disgustes, pues, oh amigo, porque hable de gacelas que giran alrededor de estatuas de mármol como alrededor de «un sol resplandeciente»,
O porque emplee metafóricamente los cuellos de las gacelas, el rostro del sol, así como el pecho y la muñeca de la estatua blanca,
Del mismo modo que he atribuido a las ramas dones (espirituales), a las praderas cualidades morales y al relámpago labios sonrientes.
Por eso observo las esferas, sirvo en una iglesia y velo por una pradera multicolor en primavera.
A veces me llaman el pastor de las gacelas en el desierto, otras, monje cristiano y astrólogo.
Mi Amado es tres, aunque Él es Uno, del mismo modo que las (tres) Personas (de la Trinidad) están reunidas en una sola Persona por esencia.
No te disgustes, pues, oh amigo, porque hable de gacelas que giran alrededor de estatuas de mármol como alrededor de «un sol resplandeciente»,
O porque emplee metafóricamente los cuellos de las gacelas, el rostro del sol, así como el pecho y la muñeca de la estatua blanca,
Del mismo modo que he atribuido a las ramas dones (espirituales), a las praderas cualidades morales y al relámpago labios sonrientes.
1. « Dhû Salam »: una estación ante la cual uno se somete debido a su belleza.
«El monasterio»: alusión a un éxtasis sirio.
«La morada de al-Himâ»: lo que rodea el velo más inaccesible de la gloria divina.
«Las gacelas»: es decir, formas de sabiduría divina y profética que descienden a su espíritu.
«Las estatuas de mármol»: es decir, clases de conocimientos a los que no se vinculan ni la razón ni el deseo; por eso las describe como inanimadas.
2. «Observo las esferas»: es decir, los estados espirituales en los que giran estas clases de conocimientos, como el sol.
«Y sirvo en una iglesia», porque las efigies de mármol se encuentran en las iglesias.
«Y velo», etc.: las praderas donde pastan estas gacelas son los lugares de los actos de devoción y de las cualidades divinas; se las llama «multicolores», es decir, adornadas con las realidades divinas, y primaverales, porque lo nuevo y fresco resulta más agradable al alma.
3. Alude a sus estados espirituales, que cambian sin cesar y traen consigo múltiples influencias y ciencias divinas. Aunque las experiencias espirituales varían, la sustancia divina permanece una. Tal es la «transformación» de la que habla Muslim en el capítulo sobre la fe: quienes adoran a Dios en el sol ven un sol; quienes Lo adoran en los seres vivos ven un ser vivo; quienes Lo adoran en los objetos inanimados ven un objeto inanimado; y quienes Lo adoran como un Ser único y sin par ven aquello que no tiene semejante.
«El monasterio»: alusión a un éxtasis sirio.
«La morada de al-Himâ»: lo que rodea el velo más inaccesible de la gloria divina.
«Las gacelas»: es decir, formas de sabiduría divina y profética que descienden a su espíritu.
«Las estatuas de mármol»: es decir, clases de conocimientos a los que no se vinculan ni la razón ni el deseo; por eso las describe como inanimadas.
2. «Observo las esferas»: es decir, los estados espirituales en los que giran estas clases de conocimientos, como el sol.
«Y sirvo en una iglesia», porque las efigies de mármol se encuentran en las iglesias.
«Y velo», etc.: las praderas donde pastan estas gacelas son los lugares de los actos de devoción y de las cualidades divinas; se las llama «multicolores», es decir, adornadas con las realidades divinas, y primaverales, porque lo nuevo y fresco resulta más agradable al alma.
3. Alude a sus estados espirituales, que cambian sin cesar y traen consigo múltiples influencias y ciencias divinas. Aunque las experiencias espirituales varían, la sustancia divina permanece una. Tal es la «transformación» de la que habla Muslim en el capítulo sobre la fe: quienes adoran a Dios en el sol ven un sol; quienes Lo adoran en los seres vivos ven un ser vivo; quienes Lo adoran en los objetos inanimados ven un objeto inanimado; y quienes Lo adoran como un Ser único y sin par ven aquello que no tiene semejante.
4. Dice: «El número no genera multiplicidad en la sustancia divina, como declaran los cristianos cuando afirman que las Tres Personas de la Trinidad son un solo Dios, y como declara el Corán (xvii, 110): “Invoquen a Dios o invoquen al Misericordioso; cualquiera que sea el nombre con que lo invoquen, está bien, pues los Nombres más bellos le pertenecen”». Los Nombres cardinales del Corán son tres, a saber, Allah, ar-Raḥmán y ar-Rabb, que designan a un solo Dios; los demás Nombres sirven de epítetos a estos tres.
6. «Los cuellos», que indican la Luz, como en la Tradición: «El Día de la Resurrección, los almuédanos serán los hombres de cuellos más largos».
«El rostro del sol», como en la Tradición: «Verán a su Señor como ven el sol».
«El pecho y la muñeca de la estatua blanca», como en la Tradición que menciona el pecho y el antebrazo del Todopoderoso.
6. «Los cuellos», que indican la Luz, como en la Tradición: «El Día de la Resurrección, los almuédanos serán los hombres de cuellos más largos».
«El rostro del sol», como en la Tradición: «Verán a su Señor como ven el sol».
«El pecho y la muñeca de la estatua blanca», como en la Tradición que menciona el pecho y el antebrazo del Todopoderoso.
7. « Las ramas», es decir, las almas trastornadas por la majestad de Dios y apartadas, por el amor, de la conciencia de su individualidad y de la contemplación de su naturaleza fenoménica.
«La pradera», es decir, la estación de la unión en la que Dios las ha situado.
«Las cualidades morales», es decir, los hálitos perfumados de la Misericordia divina, a saber, las alabanzas apropiadas, como las mencionadas en la Tradición: «como Tú Te alabas a Ti mismo».
«El relámpago», es decir, una manifestación de la Esencia divina.
«Los labios risueños», pues, según se dice en la Tradición, Dios se regocija del arrepentimiento de Su siervo, o bien se ríe.
«La pradera», es decir, la estación de la unión en la que Dios las ha situado.
«Las cualidades morales», es decir, los hálitos perfumados de la Misericordia divina, a saber, las alabanzas apropiadas, como las mencionadas en la Tradición: «como Tú Te alabas a Ti mismo».
«El relámpago», es decir, una manifestación de la Esencia divina.
«Los labios risueños», pues, según se dice en la Tradición, Dios se regocija del arrepentimiento de Su siervo, o bien se ríe.