Viene después (continuó la abubilla) el valle donde no hay pretensión de poseer ni sentido espiritual que descubrir. De esta disposición del alma a la independencia se levanta un viento frío cuya violencia asola en un instante un inmenso espacio. Los siete océanos ya no son entonces más que un simple charco de agua; los siete planetas, una chispa; los siete cielos, un cadáver; los siete infiernos, hielo quebrado. Entonces, sin que se pueda adivinar la razón, la hormiga, ¡cosa asombrosa!, tiene la fuerza de cien elefantes; entonces cien caravanas perecen en el tiempo que tarda el cuervo en llenar su buche. Para que Adán fuera iluminado por la luz celestial, miles de ángeles vestidos de verde fueron consumidos por el dolor. Para que Noé fuera carpintero de Dios para el arca, miles de criaturas fueron privadas de la vida. Miles de mosquitos cayeron sobre el ejército de Abrahah para que este rey pudiera ser derrotado; miles de niños fueron degollados para que Moisés viera a Dios; miles de personas se ciñeron el cinturón de los cristianos para que Cristo fuera el mahram de los secretos de Dios. Miles de almas y de corazones fueron saqueados para que Mahomet subiera una noche al cielo. Ni lo nuevo ni lo antiguo tiene valor; puedes actuar o no actuar.
Si vieras un mundo entero quemado hasta el corazón por el fuego, aún no sería más que un sueño comparado con la realidad. Los miles de almas que caen sin cesar junto a ese océano sin límites no son sino un rocío leve e imperceptible. Así, millones de individuos podrían entregarse al sueño sin provocar por ello al sol para que los cubriera con su sombra. En vano se dividirían la tierra y el cielo en minúsculas partículas: ni siquiera podrías tocar la hoja de un árbol; y, sin embargo, si todo cayera en la nada, desde el pez hasta la luna, aún se encontraría en el fondo de un pozo la pata de una hormiga coja. Aunque de pronto quedaran aniquilados los dos mundos, no habría que negar la existencia de un solo grano de arena de la tierra. Si no quedara rastro alguno de hombres ni de genios, presta atención
al secreto de la gota de lluvia (de la que todo fue formado). Si todos los cuerpos desaparecieran de la tierra, si ya no existiera ni un solo pelo de los seres vivos, ¿qué tendría que temer? En suma, si la parte y el todo quedaran completamente aniquilados, ¿no quedaría una brizna en la faz de la tierra? Aunque de una sola vez fueran destruidas las nueve cúpulas del universo, ¿no quedaría una gota de los siete océanos?
al secreto de la gota de lluvia (de la que todo fue formado). Si todos los cuerpos desaparecieran de la tierra, si ya no existiera ni un solo pelo de los seres vivos, ¿qué tendría que temer? En suma, si la parte y el todo quedaran completamente aniquilados, ¿no quedaría una brizna en la faz de la tierra? Aunque de una sola vez fueran destruidas las nueve cúpulas del universo, ¿no quedaría una gota de los siete océanos?