1. Ta. Sin. Min.. Estos son los signos del Libro evidente.
2. Te consumes de aflicción porque no quieren creer.
3. Si hubiéramos querido, habríamos enviado del cielo (un prodigio) ante el cual habrían inclinado humildemente la cabeza.
4. No desciende ninguna nueva advertencia del Misericordioso sin que se alejen para no escucharla.
5. La tratan de mentira; pero pronto sabrán noticias del castigo del que se burlaban.
6. ¿Acaso no han echado la vista sobre la tierra? ¿No han visto cómo hemos hecho crecer en ella una pareja valiosa de cada cosa?
7. En esto hay signos, pero la mayoría de los hombres no creen.
8. Ciertamente, tu Señor es Poderoso y Sabio.
9. Recuerda que un día Dios llamó a Moisés y le dijo: «Ve hacia ese pueblo perverso,
10. hacia el pueblo del Faraón. ¿No Me temerán?»
11. «Señor —dijo—, temo que me traten de impostor.
12. Mi corazón está angustiado y mi lengua, trabada. Envía a buscar a mi hermano Aarón.
2. Te consumes de aflicción porque no quieren creer.
3. Si hubiéramos querido, habríamos enviado del cielo (un prodigio) ante el cual habrían inclinado humildemente la cabeza.
4. No desciende ninguna nueva advertencia del Misericordioso sin que se alejen para no escucharla.
5. La tratan de mentira; pero pronto sabrán noticias del castigo del que se burlaban.
6. ¿Acaso no han echado la vista sobre la tierra? ¿No han visto cómo hemos hecho crecer en ella una pareja valiosa de cada cosa?
7. En esto hay signos, pero la mayoría de los hombres no creen.
8. Ciertamente, tu Señor es Poderoso y Sabio.
9. Recuerda que un día Dios llamó a Moisés y le dijo: «Ve hacia ese pueblo perverso,
10. hacia el pueblo del Faraón. ¿No Me temerán?»
11. «Señor —dijo—, temo que me traten de impostor.
12. Mi corazón está angustiado y mi lengua, trabada. Envía a buscar a mi hermano Aarón.
13. Ellos tienen una cuenta pendiente conmigo por un pecado, y temo que me maten.
14. —De ningún modo, respondió Dios. Vayan ambos, acompañados de Mis signos; estaremos con ustedes y escucharemos.
15. Vayan, pues, ambos ante Faraón y díganle: Soy Moisés, el enviado del Señor del universo:
16. Deja que los hijos de Israel se vayan con nosotros.
17. Fueron allí, y Faraón dijo a Moisés: ¿Acaso no te criamos entre nosotros durante tu infancia? Pasaste varios años de tu vida en medio de nosotros.
18. Cometiste aquella acción que conoces; eres un ingrato.
19. —Sí, respondió Moisés, cometí aquella acción; pero entonces estaba extraviado.
20. Huí de en medio de ustedes por temor; luego Dios me otorgó poder y me constituyó Su enviado.
21. ¿El favor que me reprochas es haber esclavizado a los hijos de Israel?
22. —¿Qué es, entonces, el Señor del universo?, dijo Faraón.
14. —De ningún modo, respondió Dios. Vayan ambos, acompañados de Mis signos; estaremos con ustedes y escucharemos.
15. Vayan, pues, ambos ante Faraón y díganle: Soy Moisés, el enviado del Señor del universo:
16. Deja que los hijos de Israel se vayan con nosotros.
17. Fueron allí, y Faraón dijo a Moisés: ¿Acaso no te criamos entre nosotros durante tu infancia? Pasaste varios años de tu vida en medio de nosotros.
18. Cometiste aquella acción que conoces; eres un ingrato.
19. —Sí, respondió Moisés, cometí aquella acción; pero entonces estaba extraviado.
20. Huí de en medio de ustedes por temor; luego Dios me otorgó poder y me constituyó Su enviado.
21. ¿El favor que me reprochas es haber esclavizado a los hijos de Israel?
22. —¿Qué es, entonces, el Señor del universo?, dijo Faraón.
23. — Él es el Señor de los cielos y de la tierra, y de todo lo que hay entre ellos, si ustedes creen.
24. — ¿Están oyendo? —dijo Faraón a los que lo rodeaban.
25. — Su Señor es el Señor de sus antiguos padres —continuó Moisés.
26. — Su apóstol, que ha sido enviado a ustedes, está poseído —dijo Faraón.
27. — Moisés respondió: Él es el Señor del Oriente y del Occidente, y de todo lo que hay entre ambos, si tienen entendimiento.
28. — Si tomas por dios a otro que no sea yo —dijo Faraón—, te haré encarcelar.
29. — ¿Aunque te mostrara alguna prueba evidente de mi misión? —dijo Moisés.
30. — Muéstrala —dijo Faraón—, si eres veraz.
31. Moisés arrojó su bastón, que se transformó en una verdadera serpiente.
32. Luego extendió la mano, y esta apareció blanca ante todos los espectadores.
33. Faraón dijo a los grandes que lo rodeaban: En verdad, es un hábil mago.
24. — ¿Están oyendo? —dijo Faraón a los que lo rodeaban.
25. — Su Señor es el Señor de sus antiguos padres —continuó Moisés.
26. — Su apóstol, que ha sido enviado a ustedes, está poseído —dijo Faraón.
27. — Moisés respondió: Él es el Señor del Oriente y del Occidente, y de todo lo que hay entre ambos, si tienen entendimiento.
28. — Si tomas por dios a otro que no sea yo —dijo Faraón—, te haré encarcelar.
29. — ¿Aunque te mostrara alguna prueba evidente de mi misión? —dijo Moisés.
30. — Muéstrala —dijo Faraón—, si eres veraz.
31. Moisés arrojó su bastón, que se transformó en una verdadera serpiente.
32. Luego extendió la mano, y esta apareció blanca ante todos los espectadores.
33. Faraón dijo a los grandes que lo rodeaban: En verdad, es un hábil mago.
34. Por sus hechicerías los expulsará de su país; ¿qué opinan ustedes?
35. Los principales respondieron: Déle algún plazo a él y a su hermano, y envíe entretanto por las ciudades del reino a hombres que reúnan
36. y que le traigan a todos los magos hábiles que haya.
37. Todos los magos fueron convocados a una cita para un día señalado.
38. Se preguntó al pueblo: ¿Asistirán ustedes?
39. —Sí, y seguiremos a los magos si vencen, decía el pueblo.
40. Cuando los magos se reunieron, dijeron a Faraón: ¿Podemos contar con una recompensa si vencemos?
41. —Sí, sin duda —respondió Faraón—; entonces estarán entre quienes se acercan a nuestra persona.
42. Moisés les dijo entonces: Arrojen lo que tengan que arrojar.
43. Arrojaron sus cuerdas y sus bastones, pronunciando estas palabras: Por el poder de Faraón, seremos vencedores.
44. Moisés arrojó su vara, y he aquí que devoró sus engañosas invenciones.
35. Los principales respondieron: Déle algún plazo a él y a su hermano, y envíe entretanto por las ciudades del reino a hombres que reúnan
36. y que le traigan a todos los magos hábiles que haya.
37. Todos los magos fueron convocados a una cita para un día señalado.
38. Se preguntó al pueblo: ¿Asistirán ustedes?
39. —Sí, y seguiremos a los magos si vencen, decía el pueblo.
40. Cuando los magos se reunieron, dijeron a Faraón: ¿Podemos contar con una recompensa si vencemos?
41. —Sí, sin duda —respondió Faraón—; entonces estarán entre quienes se acercan a nuestra persona.
42. Moisés les dijo entonces: Arrojen lo que tengan que arrojar.
43. Arrojaron sus cuerdas y sus bastones, pronunciando estas palabras: Por el poder de Faraón, seremos vencedores.
44. Moisés arrojó su vara, y he aquí que devoró sus engañosas invenciones.
45. Y los magos se postraron en señal de adoración,
46. Y exclamaron: Creemos en el Señor del universo,
47. El Dios de Moisés y de Aarón.
48. —¿Han creído, pues, en Él —dijo el Faraón— antes de que yo se lo permitiera? ¿Es, pues, Él su jefe? Él es quien les ha enseñado la magia. ¡Pero ya sabrán lo que les espera por ello!
49. Haré que les corten las manos y los pies de lados opuestos, y haré que los crucifiquen a todos.
50. —No veríamos ningún mal en ello, pues volveríamos a nuestro Señor.
51. Deseamos que Dios nos perdone nuestros pecados, pues fuimos los primeros en creer.
52. Revelamos a Moisés esta orden: Saldrás con Mis siervos durante la noche, pero serán perseguidos.
53. El Faraón envió a las ciudades de su imperio a unos hombres encargados de reunir tropas.
54. Se decía que los israelitas no eran más que una mezcolanza de gente de toda clase, y que eran pocos;
46. Y exclamaron: Creemos en el Señor del universo,
47. El Dios de Moisés y de Aarón.
48. —¿Han creído, pues, en Él —dijo el Faraón— antes de que yo se lo permitiera? ¿Es, pues, Él su jefe? Él es quien les ha enseñado la magia. ¡Pero ya sabrán lo que les espera por ello!
49. Haré que les corten las manos y los pies de lados opuestos, y haré que los crucifiquen a todos.
50. —No veríamos ningún mal en ello, pues volveríamos a nuestro Señor.
51. Deseamos que Dios nos perdone nuestros pecados, pues fuimos los primeros en creer.
52. Revelamos a Moisés esta orden: Saldrás con Mis siervos durante la noche, pero serán perseguidos.
53. El Faraón envió a las ciudades de su imperio a unos hombres encargados de reunir tropas.
54. Se decía que los israelitas no eran más que una mezcolanza de gente de toda clase, y que eran pocos;
55. Están irritados contra nosotros.
56. Nosotros, en cambio, somos numerosos y prudentes.
57. Así los hicimos salir (a los egipcios) de en medio de sus jardines y sus fuentes,
58. De sus tesoros y de su magnífica morada.
59. Sí, así fue, y se los dimos en herencia a los hijos de Israel.
60. Al salir el sol, los egipcios los persiguieron.
61. Y cuando los dos ejércitos estuvieron a una distancia tal que podían verse, unos compañeros de Moisés exclamaron: ¡Nos han alcanzado!
62. —De ningún modo —dijo Moisés—. Dios está conmigo; Él me guiará.
63. Revelamos a Moisés esta orden: Golpea el mar con Tu vara. El mar se partió en dos, y cada una de sus partes se alzaba como una gran montaña.
64. Luego hicimos acercarse a los otros (los egipcios).
65. Salvamos a Moisés y a todos los que lo siguieron,
66. Y sumergimos a los otros.
67. Ciertamente, en este acontecimiento hay un signo del poder de Dios; pero la mayoría de los hombres no cree.
56. Nosotros, en cambio, somos numerosos y prudentes.
57. Así los hicimos salir (a los egipcios) de en medio de sus jardines y sus fuentes,
58. De sus tesoros y de su magnífica morada.
59. Sí, así fue, y se los dimos en herencia a los hijos de Israel.
60. Al salir el sol, los egipcios los persiguieron.
61. Y cuando los dos ejércitos estuvieron a una distancia tal que podían verse, unos compañeros de Moisés exclamaron: ¡Nos han alcanzado!
62. —De ningún modo —dijo Moisés—. Dios está conmigo; Él me guiará.
63. Revelamos a Moisés esta orden: Golpea el mar con Tu vara. El mar se partió en dos, y cada una de sus partes se alzaba como una gran montaña.
64. Luego hicimos acercarse a los otros (los egipcios).
65. Salvamos a Moisés y a todos los que lo siguieron,
66. Y sumergimos a los otros.
67. Ciertamente, en este acontecimiento hay un signo del poder de Dios; pero la mayoría de los hombres no cree.
68. Y, sin embargo, Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
69. Relátales la historia de Abraham,
70. quien dijo un día a su padre y a su familia: ¿Qué adoran ustedes?
71. —Adoramos a tus ídolos —dijeron—, y pasamos asiduamente nuestro tiempo en sus templos.
72. —¿Te oyen cuando los llamas? —preguntó Abraham.
73. —¿Les sirven de algo? ¿Pueden hacerles algún daño?
74. —No —dijeron—, pero así vimos hacer a nuestros padres.
75. —¿Qué les parece? —dijo Abraham—. Aquellos a quienes adoran,
76. aquellos a quienes adoraban sus antiguos padres,
77. son mis enemigos. No hay sino un Dios, Señor del universo,
78. que me creó y me guía por el camino recto;
79. que me alimenta y me da de beber;
80. que me cura cuando estoy enfermo;
81. que me hará morir y me resucitará,
82. y que, espero, me perdonará mis pecados el día de la retribución.
83. Señor, dame poder y ponme entre los justos.
69. Relátales la historia de Abraham,
70. quien dijo un día a su padre y a su familia: ¿Qué adoran ustedes?
71. —Adoramos a tus ídolos —dijeron—, y pasamos asiduamente nuestro tiempo en sus templos.
72. —¿Te oyen cuando los llamas? —preguntó Abraham.
73. —¿Les sirven de algo? ¿Pueden hacerles algún daño?
74. —No —dijeron—, pero así vimos hacer a nuestros padres.
75. —¿Qué les parece? —dijo Abraham—. Aquellos a quienes adoran,
76. aquellos a quienes adoraban sus antiguos padres,
77. son mis enemigos. No hay sino un Dios, Señor del universo,
78. que me creó y me guía por el camino recto;
79. que me alimenta y me da de beber;
80. que me cura cuando estoy enfermo;
81. que me hará morir y me resucitará,
82. y que, espero, me perdonará mis pecados el día de la retribución.
83. Señor, dame poder y ponme entre los justos.
84. Concédeme una lengua de la verdad hasta los tiempos más remotos.
85. Ponme entre los herederos del jardín de las delicias.
86. Perdona a mi padre, pues estaba extraviado.
87. No me deshonres el día en que los hombres sean resucitados,
88. el día en que las riquezas y los hijos no servirán de nada,
89. salvo a quien llegue a Dios con un corazón sano;
90. cuando el paraíso sea acercado a los hombres piadosos,
91. y el infierno se alce para devorar a los extraviados;
92. cuando se diga a estos: ¿Dónde están aquellos a quienes adoraban
93. junto a Dios? ¿Los ayudarán? ¿Se ayudarán a sí mismos?
94. Todos serán precipitados en el infierno, ellos, los seducidos y los seductores,
95. y todas las huestes de Eblís.
96. Allí disputarán, y los seducidos dirán:
97. ¡Por el nombre de Dios!, estábamos en un error manifiesto,
98. cuando los poníamos al mismo nivel que al soberano del universo.
99. Solo los culpables nos sedujeron.
85. Ponme entre los herederos del jardín de las delicias.
86. Perdona a mi padre, pues estaba extraviado.
87. No me deshonres el día en que los hombres sean resucitados,
88. el día en que las riquezas y los hijos no servirán de nada,
89. salvo a quien llegue a Dios con un corazón sano;
90. cuando el paraíso sea acercado a los hombres piadosos,
91. y el infierno se alce para devorar a los extraviados;
92. cuando se diga a estos: ¿Dónde están aquellos a quienes adoraban
93. junto a Dios? ¿Los ayudarán? ¿Se ayudarán a sí mismos?
94. Todos serán precipitados en el infierno, ellos, los seducidos y los seductores,
95. y todas las huestes de Eblís.
96. Allí disputarán, y los seducidos dirán:
97. ¡Por el nombre de Dios!, estábamos en un error manifiesto,
98. cuando los poníamos al mismo nivel que al soberano del universo.
99. Solo los culpables nos sedujeron.
100. No tenemos intercesores,
101. Ni un amigo ferviente.
102. ¡Ah! ¡Si se nos concediera volver a la tierra, seríamos creyentes!
103. Hay signos en esto, pero la mayoría de los hombres no cree.
104. Tu Señor es Poderoso y Sabio.
105. El pueblo de Noé también trató de impostores a los apóstoles.
106. Cuando Noé, su compatriota, les dijo: ¿No temerán a Dios?
107. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
108. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
109. No les pido ningún salario, pues mi salario corre a cargo de Dios, Señor del universo.
110. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
111. Respondieron: ¿Creeremos en ti, cuando solo te siguen los más viles del pueblo?
112. —No tengo conocimiento de sus obras, respondió Noé.
113. Solo deben rendir cuentas de ellas ante Dios; ¡ojalá lo comprendieran!
114. Pero no rechazaré a quienes creen.
115. No soy más que un hombre encargado de advertir abiertamente.
101. Ni un amigo ferviente.
102. ¡Ah! ¡Si se nos concediera volver a la tierra, seríamos creyentes!
103. Hay signos en esto, pero la mayoría de los hombres no cree.
104. Tu Señor es Poderoso y Sabio.
105. El pueblo de Noé también trató de impostores a los apóstoles.
106. Cuando Noé, su compatriota, les dijo: ¿No temerán a Dios?
107. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
108. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
109. No les pido ningún salario, pues mi salario corre a cargo de Dios, Señor del universo.
110. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
111. Respondieron: ¿Creeremos en ti, cuando solo te siguen los más viles del pueblo?
112. —No tengo conocimiento de sus obras, respondió Noé.
113. Solo deben rendir cuentas de ellas ante Dios; ¡ojalá lo comprendieran!
114. Pero no rechazaré a quienes creen.
115. No soy más que un hombre encargado de advertir abiertamente.
116. — Si no dejas de actuar así, ¡oh Noé!, serás lapidado.
117. Noé clamó a Dios: ¡Señor! Mi pueblo me acusa de mentir.
118. Decide entre ellos y yo; sálvame, y a quienes me siguen y han creído.
119. Lo salvamos, junto con quienes estaban con él en una nave completamente llena.
120. Luego sumergimos a los demás hombres.
121. Ciertamente, en esto hay una señal de advertencia; pero la mayoría de los hombres no creen.
122. Ciertamente, Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
123. Los aditas acusaron de impostura a sus apóstoles.
124. Hud, su conciudadano, les gritaba: ¿Acaso no temerán a Dios?
125. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
126. Teman a Dios y obedézcanme.
127. No les pido ningún salario por ello, pues mi salario está a cargo de Dios, Soberano del universo.
128. ¿Construirán monumentos en cada colina para sus pasatiempos frívolos?
129. ¿Erigirán edificios como si fueran a vivir allí eternamente?
117. Noé clamó a Dios: ¡Señor! Mi pueblo me acusa de mentir.
118. Decide entre ellos y yo; sálvame, y a quienes me siguen y han creído.
119. Lo salvamos, junto con quienes estaban con él en una nave completamente llena.
120. Luego sumergimos a los demás hombres.
121. Ciertamente, en esto hay una señal de advertencia; pero la mayoría de los hombres no creen.
122. Ciertamente, Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
123. Los aditas acusaron de impostura a sus apóstoles.
124. Hud, su conciudadano, les gritaba: ¿Acaso no temerán a Dios?
125. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
126. Teman a Dios y obedézcanme.
127. No les pido ningún salario por ello, pues mi salario está a cargo de Dios, Soberano del universo.
128. ¿Construirán monumentos en cada colina para sus pasatiempos frívolos?
129. ¿Erigirán edificios como si fueran a vivir allí eternamente?
130. Cuando ejercen el poder, lo ejercen con dureza.
131. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
132. Teman a Quien les ha dado en abundancia lo que ustedes saben.
133. Quien les ha dado en abundancia rebaños y una numerosa descendencia;
134. Quien los ha provisto de jardines y manantiales.
135. Temo para ustedes el castigo del día terrible.
136. Respondieron: Nos da igual que nos exhorte o no.
137. Tus exhortaciones no son más que antiguas historias de los antiguos.
138. Nunca seremos castigados.
139. Acusaron a Hud de impostura, y los exterminamos. En este acontecimiento hay un signo, pero la mayoría no cree.
140. Y, ciertamente, Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
141. Los tamudeos también acusaron de mentir a sus enviados.
142. Su conciudadano Saleh les dijo: ¿No temerán a Dios?
143. He venido a ustedes como un enviado digno de confianza.
144. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
145. No les pido por ello ninguna recompensa, pues mi recompensa está a cargo de Dios, Señor del universo.
131. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
132. Teman a Quien les ha dado en abundancia lo que ustedes saben.
133. Quien les ha dado en abundancia rebaños y una numerosa descendencia;
134. Quien los ha provisto de jardines y manantiales.
135. Temo para ustedes el castigo del día terrible.
136. Respondieron: Nos da igual que nos exhorte o no.
137. Tus exhortaciones no son más que antiguas historias de los antiguos.
138. Nunca seremos castigados.
139. Acusaron a Hud de impostura, y los exterminamos. En este acontecimiento hay un signo, pero la mayoría no cree.
140. Y, ciertamente, Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
141. Los tamudeos también acusaron de mentir a sus enviados.
142. Su conciudadano Saleh les dijo: ¿No temerán a Dios?
143. He venido a ustedes como un enviado digno de confianza.
144. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
145. No les pido por ello ninguna recompensa, pues mi recompensa está a cargo de Dios, Señor del universo.
146. ¿Piensan que se les dejará eternamente seguros en medio de todo esto,
147. En medio de jardines y fuentes,
148. En medio de campos sembrados y palmeras de ramas frondosas?
149. ¿Seguirán tallando casas en las rocas, insolentes que son?
150. Teman, pues, a Dios y obedézcanme,
151. No obedezcan las órdenes de quienes se entregan a los excesos,
152. Que corrompen la tierra y no la mejoran.
153. Ellos le respondieron: Estás realmente hechizado.
154. No eres más que un hombre como nosotros: muéstranos un signo, si lo que dices es verdad.
155. Que esta camella sea un signo; tendrá su ración de agua un día, y ustedes la suya otro día señalado.
156. No le hagan ningún daño, pues sufrirían el castigo del gran día.
157. La mataron; se arrepintieron al día siguiente.
158. El castigo los alcanzó. Era un signo del cielo; la mayoría no cree en él.
159. Pero tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
147. En medio de jardines y fuentes,
148. En medio de campos sembrados y palmeras de ramas frondosas?
149. ¿Seguirán tallando casas en las rocas, insolentes que son?
150. Teman, pues, a Dios y obedézcanme,
151. No obedezcan las órdenes de quienes se entregan a los excesos,
152. Que corrompen la tierra y no la mejoran.
153. Ellos le respondieron: Estás realmente hechizado.
154. No eres más que un hombre como nosotros: muéstranos un signo, si lo que dices es verdad.
155. Que esta camella sea un signo; tendrá su ración de agua un día, y ustedes la suya otro día señalado.
156. No le hagan ningún daño, pues sufrirían el castigo del gran día.
157. La mataron; se arrepintieron al día siguiente.
158. El castigo los alcanzó. Era un signo del cielo; la mayoría no cree en él.
159. Pero tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
160. Y el pueblo de Lot también trató de impostores a los enviados de Dios,
161. cuando Lot, su compatriota, les dijo: ¿No temerán a Dios?
162. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
163. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
164. No les pido ningún salario; mi salario está a cargo de Dios, Señor del universo.
165. Entre todas las criaturas del universo, ¿van a tener relaciones con hombres,
166. abandonando a las mujeres que Dios creó para ustedes? En verdad, son un pueblo transgresor.
167. Le respondieron: Si no cesas en tus exhortaciones, te expulsaremos de la ciudad.
168. —Aborrezco lo que hacen.
169. Señor, líbrame a mí y a mi familia de lo que hacen.
170. Lo salvamos a él y a toda su familia,
171. excepto a una anciana que se había quedado atrás;
172. luego exterminamos a los demás.
173. Hicimos llover sobre ellos una lluvia; ¡qué terrible lluvia cayó sobre aquellos hombres a quienes exhortábamos!
161. cuando Lot, su compatriota, les dijo: ¿No temerán a Dios?
162. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
163. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
164. No les pido ningún salario; mi salario está a cargo de Dios, Señor del universo.
165. Entre todas las criaturas del universo, ¿van a tener relaciones con hombres,
166. abandonando a las mujeres que Dios creó para ustedes? En verdad, son un pueblo transgresor.
167. Le respondieron: Si no cesas en tus exhortaciones, te expulsaremos de la ciudad.
168. —Aborrezco lo que hacen.
169. Señor, líbrame a mí y a mi familia de lo que hacen.
170. Lo salvamos a él y a toda su familia,
171. excepto a una anciana que se había quedado atrás;
172. luego exterminamos a los demás.
173. Hicimos llover sobre ellos una lluvia; ¡qué terrible lluvia cayó sobre aquellos hombres a quienes exhortábamos!
174. Era un signo del cielo; pero la mayoría no cree.
175. Sin embargo, tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
176. Los habitantes del bosque de Madián trataron de impostores a los enviados de Dios,
177. Choaïb les gritó: ¡Teman a Dios!
178. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
179. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
180. No les pido salario alguno; mi salario está a cargo de Dios, Señor del universo.
181. Llenen la medida y no defrauden.
182. Pesen con una balanza exacta.
183. No defrauden a los hombres en sus bienes ni cometan excesos en esta tierra, corrompiéndola.
184. Teman a Aquel que los creó a ustedes y a las generaciones anteriores.
185. Ellos le respondieron: ¡En verdad, oh Choaïb!, estás hechizado.
186. No eres más que un hombre como nosotros, y pensamos que no eres más que un impostor.
187. Haz caer sobre nuestras cabezas un pedazo del cielo, si eres veraz.
175. Sin embargo, tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
176. Los habitantes del bosque de Madián trataron de impostores a los enviados de Dios,
177. Choaïb les gritó: ¡Teman a Dios!
178. Vengo a ustedes como un enviado digno de confianza.
179. Teman, pues, a Dios y obedézcanme.
180. No les pido salario alguno; mi salario está a cargo de Dios, Señor del universo.
181. Llenen la medida y no defrauden.
182. Pesen con una balanza exacta.
183. No defrauden a los hombres en sus bienes ni cometan excesos en esta tierra, corrompiéndola.
184. Teman a Aquel que los creó a ustedes y a las generaciones anteriores.
185. Ellos le respondieron: ¡En verdad, oh Choaïb!, estás hechizado.
186. No eres más que un hombre como nosotros, y pensamos que no eres más que un impostor.
187. Haz caer sobre nuestras cabezas un pedazo del cielo, si eres veraz.
188. — Dios conoce perfectamente sus acciones, respondió Chmib.
189. — Lo trataban de mentiroso; el castigo de la nube tenebrosa los sorprendió: era el día de un castigo terrible.
190. Era una señal del cielo; pero la mayoría de los hombres no cree.
191. Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
192. Y esto (este Corán) es una revelación del Señor del universo.
193. El Espíritu fiel lo trajo de lo alto,
194. Y lo depositó en tu corazón, ¡oh, Mohammed!, para que fueras apóstol.
195. Está (el Corán) en lengua árabe clara.
196. Está anunciado en las Escrituras de los antiguos.
197. ¿No es una señal que habla a su favor que los doctores de los hijos de Israel tengan conocimiento de ello?
198. Si lo hubiéramos revelado a un hombre de una nación extranjera,
199. Y este lo hubiera recitado a los infieles, no le habrían dado crédito.
200. Así hemos grabado la incredulidad en los corazones de los culpables.
201. No creerán en él hasta que el cruel castigo alcance sus ojos.
189. — Lo trataban de mentiroso; el castigo de la nube tenebrosa los sorprendió: era el día de un castigo terrible.
190. Era una señal del cielo; pero la mayoría de los hombres no cree.
191. Tu Señor es Poderoso y Misericordioso.
192. Y esto (este Corán) es una revelación del Señor del universo.
193. El Espíritu fiel lo trajo de lo alto,
194. Y lo depositó en tu corazón, ¡oh, Mohammed!, para que fueras apóstol.
195. Está (el Corán) en lengua árabe clara.
196. Está anunciado en las Escrituras de los antiguos.
197. ¿No es una señal que habla a su favor que los doctores de los hijos de Israel tengan conocimiento de ello?
198. Si lo hubiéramos revelado a un hombre de una nación extranjera,
199. Y este lo hubiera recitado a los infieles, no le habrían dado crédito.
200. Así hemos grabado la incredulidad en los corazones de los culpables.
201. No creerán en él hasta que el cruel castigo alcance sus ojos.
202. Ciertamente, este castigo caerá sobre ellos de improviso, cuando menos lo esperen.
203. Entonces exclamarán: ¿Se nos concederá un plazo?
204. ¡Y ahora pretenden apresurar este castigo!
205. ¿Qué te parece? Si, después de haberles permitido disfrutar de los bienes de este mundo durante largos años,
206. al final los sorprende el suplicio con que se les amenazaba,
207. ¿de qué les servirán sus placeres?
208. No hemos destruido ninguna ciudad sin que hubiera tenido apóstoles
209. encargados de advertirla; no hemos obrado injustamente.
210. No fueron los demonios quienes trajeron el Corán del cielo;
211. no les correspondía hacerlo, y no habrían podido.
212. Incluso se les ha privado del derecho de oírlo en el cielo.
213. No invoques a nadie más que a Dios, no sea que un día estés entre los atormentados.
214. Predica a tus parientes más cercanos.
215. Extiende las alas de tu protección sobre los creyentes que te han seguido.
203. Entonces exclamarán: ¿Se nos concederá un plazo?
204. ¡Y ahora pretenden apresurar este castigo!
205. ¿Qué te parece? Si, después de haberles permitido disfrutar de los bienes de este mundo durante largos años,
206. al final los sorprende el suplicio con que se les amenazaba,
207. ¿de qué les servirán sus placeres?
208. No hemos destruido ninguna ciudad sin que hubiera tenido apóstoles
209. encargados de advertirla; no hemos obrado injustamente.
210. No fueron los demonios quienes trajeron el Corán del cielo;
211. no les correspondía hacerlo, y no habrían podido.
212. Incluso se les ha privado del derecho de oírlo en el cielo.
213. No invoques a nadie más que a Dios, no sea que un día estés entre los atormentados.
214. Predica a tus parientes más cercanos.
215. Extiende las alas de tu protección sobre los creyentes que te han seguido.
216. Si te desobedecen, les dirás: Soy inocente de sus obras.
217. Pon tu confianza en Dios, el Poderoso y Misericordioso,
218. Que te ve cuando te levantas,
219. Que ve tu conducta cuando te encuentras en medio de Sus adoradores:
220. Porque Él todo lo oye y todo lo sabe.
221. ¿Les diré quiénes son los hombres sobre los cuales descienden los demonios y a quiénes inspiran?
222. Descienden sobre todo mentiroso entregado al pecado,
223. Y enseñan lo que sus oídos han captado: pero la mayoría miente.
224. Son los poetas, a quienes los hombres extraviados siguen a su vez.
225. ¿No ves que siguen todos los caminos como insensatos?
226. ¿Que dicen lo que no hacen?
227. Excepto quienes han creído, practican el bien y repiten sin cesar el nombre de Dios.
228. Quienes se defienden cuando son atacados; pues quienes atacan primero sabrán un día qué destino les está reservado.
217. Pon tu confianza en Dios, el Poderoso y Misericordioso,
218. Que te ve cuando te levantas,
219. Que ve tu conducta cuando te encuentras en medio de Sus adoradores:
220. Porque Él todo lo oye y todo lo sabe.
221. ¿Les diré quiénes son los hombres sobre los cuales descienden los demonios y a quiénes inspiran?
222. Descienden sobre todo mentiroso entregado al pecado,
223. Y enseñan lo que sus oídos han captado: pero la mayoría miente.
224. Son los poetas, a quienes los hombres extraviados siguen a su vez.
225. ¿No ves que siguen todos los caminos como insensatos?
226. ¿Que dicen lo que no hacen?
227. Excepto quienes han creído, practican el bien y repiten sin cesar el nombre de Dios.
228. Quienes se defienden cuando son atacados; pues quienes atacan primero sabrán un día qué destino les está reservado.