Un hombre ajeno a las cosas espirituales perdió a un hijo, fruto de su corazón, lo que le arrebató la paciencia, el descanso y la tranquilidad. Seguía tristemente el féretro y decía llorando, en medio de su desconsuelo: «¡Oh, querido hijo, que no conociste el mundo mientras exististe! Has salido del mundo sin haber visto nada».
Un loco de amor por Dios, que oyó estas palabras y vio lo sucedido, se puso a decir: «Ha visto perfectamente el mundo cien veces».
si quieres llevarte el mundo contigo, morirás sin haberlo visto. Tu vida ha transcurrido tratando de ver el mundo; pero ¿has podido remediar tu pena? Si no actúas sin tu alma vil, tu precioso espíritu se perderá en el fango.
Un loco de amor por Dios, que oyó estas palabras y vio lo sucedido, se puso a decir: «Ha visto perfectamente el mundo cien veces».
si quieres llevarte el mundo contigo, morirás sin haberlo visto. Tu vida ha transcurrido tratando de ver el mundo; pero ¿has podido remediar tu pena? Si no actúas sin tu alma vil, tu precioso espíritu se perderá en el fango.