Otro pájaro dijo a la abubilla: «El diablo excita mi orgullo para impedirme tomar un guía cuando quisiera entrar en este camino. Como no puedo vencerlo por la fuerza, la perturbación se apodera de mi corazón a causa de su engaño. ¿Cómo podré salvarme de Eblís y ser vivificado por el vino del sentido espiritual?»
La abubilla respondió: «Mientras esa alma concupiscente esté ante ti, ¿huirá el diablo lejos de ti? Emplea sus seducciones para engañarte. Cada uno de tus deseos se convierte en un demonio para ti; más aún, si te entregas a uno solo de tus deseos, cien demonios surgirán en ti.»
El mundo, que puede compararse con el caldario de los baños y con una prisión, es, en realidad, el dominio del diablo. Retira de él tu mano, para no tener nada que ver con su amo.
La abubilla respondió: «Mientras esa alma concupiscente esté ante ti, ¿huirá el diablo lejos de ti? Emplea sus seducciones para engañarte. Cada uno de tus deseos se convierte en un demonio para ti; más aún, si te entregas a uno solo de tus deseos, cien demonios surgirán en ti.»
El mundo, que puede compararse con el caldario de los baños y con una prisión, es, en realidad, el dominio del diablo. Retira de él tu mano, para no tener nada que ver con su amo.