¡Oh, corazón mío! Vayamos al país donde habita el Bienamado,
el que roba mi corazón.
Allí, el Amor llena su cántaro en el pozo, y, sin embargo, no tiene
ninguna cuerda para sacar el agua;
allí, las nubes no cubren el cielo y, sin embargo, la lluvia cae
en suaves aguaceros:
¡Oh, Tú, que careces de cuerpo! No Te quedes en tu umbral; sal y báñate
en esta lluvia.
Allí siempre hay luz de luna y nunca es de noche; ¿y quién habla de un
solo sol? Este país está iluminado por los rayos de un millón
de soles.
el que roba mi corazón.
Allí, el Amor llena su cántaro en el pozo, y, sin embargo, no tiene
ninguna cuerda para sacar el agua;
allí, las nubes no cubren el cielo y, sin embargo, la lluvia cae
en suaves aguaceros:
¡Oh, Tú, que careces de cuerpo! No Te quedes en tu umbral; sal y báñate
en esta lluvia.
Allí siempre hay luz de luna y nunca es de noche; ¿y quién habla de un
solo sol? Este país está iluminado por los rayos de un millón
de soles.