La región intermedia del cielo, donde habita el espíritu, resplandece con la música de la luz;
Allí, donde florece la música pura y blanca, mi Señor se deleita.
En el maravilloso resplandor de cada vello de su cuerpo se pierde la luz de millones de soles y lunas.
En esa orilla hay una ciudad donde cae una lluvia de néctar, cae y nunca cesa.
Kabîr dice: «¡Ven, oh Dharmadas!, y contempla el Durbar de mi gran Señor».
Allí, donde florece la música pura y blanca, mi Señor se deleita.
En el maravilloso resplandor de cada vello de su cuerpo se pierde la luz de millones de soles y lunas.
En esa orilla hay una ciudad donde cae una lluvia de néctar, cae y nunca cesa.
Kabîr dice: «¡Ven, oh Dharmadas!, y contempla el Durbar de mi gran Señor».