¿Cómo podría haber tenido presagios favorables y soñado solo con la paz mental, cuando estaba tan extraviado que deseaba la ruina del mundo entero y se empeñaba en oponerse a Râma?
El ejército de los demonios avanzaba en número incalculable: elefantes y carros, infantes y jinetes, fila tras fila; carruajes de toda clase, carretas y vehículos, con banderas y estandartes de diversos colores; innumerables tropas de elefantes furiosos, semejantes a nubes otoñales empujadas por el viento; batallones de demonios salvajes de distintos colores, animados por toda la furia de la guerra.
El ejército de los demonios avanzaba en número incalculable: elefantes y carros, infantes y jinetes, fila tras fila; carruajes de toda clase, carretas y vehículos, con banderas y estandartes de diversos colores; innumerables tropas de elefantes furiosos, semejantes a nubes otoñales empujadas por el viento; batallones de demonios salvajes de distintos colores, animados por toda la furia de la guerra.