« Allí, Sita y Rama, instruidos en todo conocimiento, acostumbran sentarse en medio de los ermitaños, escuchando la lectura de los relatos sagrados, así como de todos los Vedas, Shastras y Puranas.»
Al escuchar las palabras de su amigo y contemplar el árbol, los ojos de Bharat se llenaron de lágrimas. Los dos hermanos avanzaron con reverencia; ni la propia Saraswati habría podido hacer justicia a su amor. Al ver las huellas de los pies de Bima, se alegraron como un mendigo que descubre la piedra filosofal y se aplicaron el polvo en la cabeza, el corazón y los ojos, con tanta dicha como si hubieran encontrado al propio Bama. Al contemplar el estado de Bharat, absolutamente indescriptible, las aves, las bestias y todas las criaturas, animadas e inanimadas, quedaron absortas en la devoción. En su turbación, el guía perdió el camino, pero los dioses se lo indicaron e hicieron llover flores. Los santos y los sabios lo contemplaron con arrobamiento y se deshicieron en elogios por su sincero afecto: «¿Quién en todo el mundo se parece a Bharat, que vuelve sabios a los necios y necios a los sabios?»
Al escuchar las palabras de su amigo y contemplar el árbol, los ojos de Bharat se llenaron de lágrimas. Los dos hermanos avanzaron con reverencia; ni la propia Saraswati habría podido hacer justicia a su amor. Al ver las huellas de los pies de Bima, se alegraron como un mendigo que descubre la piedra filosofal y se aplicaron el polvo en la cabeza, el corazón y los ojos, con tanta dicha como si hubieran encontrado al propio Bama. Al contemplar el estado de Bharat, absolutamente indescriptible, las aves, las bestias y todas las criaturas, animadas e inanimadas, quedaron absortas en la devoción. En su turbación, el guía perdió el camino, pero los dioses se lo indicaron e hicieron llover flores. Los santos y los sabios lo contemplaron con arrobamiento y se deshicieron en elogios por su sincero afecto: «¿Quién en todo el mundo se parece a Bharat, que vuelve sabios a los necios y necios a los sabios?»