Sus labios estaban resecos, sus ojos derramaban lágrimas, su corazón no podía contener la pena; parecía que la Tristeza, formada en orden de batalla y al son del tambor, había marchado sobre Avadh y había instalado allí sus cuarteles.
Chaupâi
«El plan estaba bien concebido, pero Dios Lo hizo fracasar». Así no dejaban de maldecir a Kaikeyi. «¿Qué podía pretender esa mujer perversa al prender fuego de ese modo a una casa recién techada con paja; ella, que se arranca los ojos con sus propias manos mientras desea ver; que rechaza la ambrosía y prefiere el sabor del veneno; criatura cruel, obstinada, demente, verdadero incendio entre los juncos del linaje de Raghu; que, sentada en una rama del árbol, ha serrado el tronco; y que, en medio de la alegría, ha introducido esta tragedia? Râma siempre le fue tan querido como la vida; ¿por qué razón se ha puesto ahora a actuar con tanta perversidad? Los poetas dicen la verdad: la mente de una mujer es del todo impenetrable, insondable e incomprensible. Un hombre podría antes captar su sombra en un espejo que comprender las maneras de una mujer.»
Chaupâi
«El plan estaba bien concebido, pero Dios Lo hizo fracasar». Así no dejaban de maldecir a Kaikeyi. «¿Qué podía pretender esa mujer perversa al prender fuego de ese modo a una casa recién techada con paja; ella, que se arranca los ojos con sus propias manos mientras desea ver; que rechaza la ambrosía y prefiere el sabor del veneno; criatura cruel, obstinada, demente, verdadero incendio entre los juncos del linaje de Raghu; que, sentada en una rama del árbol, ha serrado el tronco; y que, en medio de la alegría, ha introducido esta tragedia? Râma siempre le fue tan querido como la vida; ¿por qué razón se ha puesto ahora a actuar con tanta perversidad? Los poetas dicen la verdad: la mente de una mujer es del todo impenetrable, insondable e incomprensible. Un hombre podría antes captar su sombra en un espejo que comprender las maneras de una mujer.»