Acompañado por sus ministros, numerosos guerreros valerosos, nobles brâhmanes y el jefe de sus parientes, el rey partió gozoso al encuentro del príncipe de los sabios.
Postrándose hasta el suelo, le rindió homenaje, y el santo le dio con alegría su bendición. Luego el rey saludó respetuosamente a toda la compañía de ermitaños y se felicitó por su buena fortuna. Después de preguntar largo rato por su salud y bienestar, Visvamitra condujo al rey hasta un asiento. En ese mismo instante llegaron los dos hermanos que habían ido a ver el jardín, uno de tez oscura y el otro clara, en la tierna flor de su juventud, alegría de todos los que los contemplaban, y deleite de los sentidos del mundo entero. A la llegada de Raghupati, todos se pusieron de pie, y Visvamitra lo hizo sentarse a su lado. Todos quedaron encantados al ver a los dos hermanos; se les llenaron los ojos de lágrimas y el cuerpo les tembló de éxtasis, y el rey, sobre todo, se sintió transportado de alegría al contemplar su dulce y cautivadora belleza.
Postrándose hasta el suelo, le rindió homenaje, y el santo le dio con alegría su bendición. Luego el rey saludó respetuosamente a toda la compañía de ermitaños y se felicitó por su buena fortuna. Después de preguntar largo rato por su salud y bienestar, Visvamitra condujo al rey hasta un asiento. En ese mismo instante llegaron los dos hermanos que habían ido a ver el jardín, uno de tez oscura y el otro clara, en la tierna flor de su juventud, alegría de todos los que los contemplaban, y deleite de los sentidos del mundo entero. A la llegada de Raghupati, todos se pusieron de pie, y Visvamitra lo hizo sentarse a su lado. Todos quedaron encantados al ver a los dos hermanos; se les llenaron los ojos de lágrimas y el cuerpo les tembló de éxtasis, y el rey, sobre todo, se sintió transportado de alegría al contemplar su dulce y cautivadora belleza.