El verdadero culto de todos consiste en apreciar a todas las criaturas;
la envidia de los demás trae consigo el hastío.
Que el objeto de nuestro resentimiento e irritación seamos
nosotros mismos; entonces, miraremos al resto del mundo
como Hari. Esto, dice Tuka, es lo que significa ser verdaderamente
un santo: identificar nuestra propia alma con las de
todos los hombres.
la envidia de los demás trae consigo el hastío.
Que el objeto de nuestro resentimiento e irritación seamos
nosotros mismos; entonces, miraremos al resto del mundo
como Hari. Esto, dice Tuka, es lo que significa ser verdaderamente
un santo: identificar nuestra propia alma con las de
todos los hombres.