Las palabras hábilmente dispuestas no pueden im-
presionar la mente como lo hacen el habla y
el arte de la poesía. La verdad, cuando se experimenta, penetra
la mente por su propia veracidad; transmite una
impresión agradable por las cualidades que encontramos en ella.
Pruébala
con la piedra de toque, y su naturaleza profunda aparecerá;
una larga explicación es
presionar la mente como lo hacen el habla y
el arte de la poesía. La verdad, cuando se experimenta, penetra
la mente por su propia veracidad; transmite una
impresión agradable por las cualidades que encontramos en ella.
Pruébala
con la piedra de toque, y su naturaleza profunda aparecerá;
una larga explicación es