1. como un fuego que hace arder la leña seca,
como un fuego que hace hervir el agua,
para manifestar Tu Nombre a Tus adversarios,
de modo que las naciones tiemblen ante Ti,
2. haciendo cosas terribles e inesperadas,
—¡descenderías, las montañas se estremecerían ante Ti!—
3. ¡de las que jamás se había oído hablar!
Jamás se ha oído, ningún ojo ha visto a un
Dios fuera de Ti obrar así por quien espera en Él.
4. Tú sales al encuentro de quien practica con alegría la justicia,
de quien, caminando por Tus caminos, se acuerda de Ti.
He aquí que estabas airado, y nosotros éramos culpables;
—desde hace mucho tiempo es así: ¿seríamos salvados?—
5. Todos éramos como un hombre impuro,
y todas nuestras justicias eran como un vestido manchado.
Todos estábamos marchitos como la hoja,
y nuestras iniquidades nos arrastraban como el viento.
6. No había nadie que invocara Tu Nombre,
que se despertara para aferrarse a Ti.
Pues nos habías ocultado Tu rostro,
y nos dejabas perecer en nuestras iniquidades.
como un fuego que hace hervir el agua,
para manifestar Tu Nombre a Tus adversarios,
de modo que las naciones tiemblen ante Ti,
2. haciendo cosas terribles e inesperadas,
—¡descenderías, las montañas se estremecerían ante Ti!—
3. ¡de las que jamás se había oído hablar!
Jamás se ha oído, ningún ojo ha visto a un
Dios fuera de Ti obrar así por quien espera en Él.
4. Tú sales al encuentro de quien practica con alegría la justicia,
de quien, caminando por Tus caminos, se acuerda de Ti.
He aquí que estabas airado, y nosotros éramos culpables;
—desde hace mucho tiempo es así: ¿seríamos salvados?—
5. Todos éramos como un hombre impuro,
y todas nuestras justicias eran como un vestido manchado.
Todos estábamos marchitos como la hoja,
y nuestras iniquidades nos arrastraban como el viento.
6. No había nadie que invocara Tu Nombre,
que se despertara para aferrarse a Ti.
Pues nos habías ocultado Tu rostro,
y nos dejabas perecer en nuestras iniquidades.
7. Y ahora, ¡oh Yahweh!, Tú eres nuestro Padre;
nosotros somos el barro, y Tú quien nos ha formado;
todos somos obra de Tu mano.
8. No Te irrites en extremo, ¡oh Yahweh!,
ni recuerdes para siempre la iniquidad.
Mira, pues: ¡todos somos Tu pueblo!
9. Tus ciudades santas se han convertido en un desierto;
Sión se ha convertido en un desierto, Jerusalén en una soledad.
10. Nuestra casa santa y gloriosa,
donde nuestros padres celebraban Tus alabanzas,
ha sido presa de las llamas,
y todo lo que nos era querido ha sido devastado.
11. Ante estos males, ¿Te contendrás, ¡oh Yahweh!?
¿Guardarás silencio y nos afligirás en exceso?
nosotros somos el barro, y Tú quien nos ha formado;
todos somos obra de Tu mano.
8. No Te irrites en extremo, ¡oh Yahweh!,
ni recuerdes para siempre la iniquidad.
Mira, pues: ¡todos somos Tu pueblo!
9. Tus ciudades santas se han convertido en un desierto;
Sión se ha convertido en un desierto, Jerusalén en una soledad.
10. Nuestra casa santa y gloriosa,
donde nuestros padres celebraban Tus alabanzas,
ha sido presa de las llamas,
y todo lo que nos era querido ha sido devastado.
11. Ante estos males, ¿Te contendrás, ¡oh Yahweh!?
¿Guardarás silencio y nos afligirás en exceso?