Catolicismo

Confesiones, libro duodécimo, capítulo XIX

Verdades indiscutibles.
Es verdad, Señor, que Tú creaste el cielo y la tierra; es verdad que Tu Sabiduría es el principio en quien creaste todas las cosas; es verdad que este mundo visible presenta dos grandes divisiones, el cielo y la tierra, y que estas dos palabras resumen a todas las criaturas. Es verdad que todo ser mudable nos sugiere la idea de cierta informidad, o susceptibilidad de forma, de alteración y de cambio. Es verdad que el tiempo no tiene poder sobre el ser mudable por su naturaleza, pero inmutable por su íntima unión con la forma inmutable. Es verdad que la informidad, esa especie de nada, está igualmente exenta de las revoluciones del tiempo. Es verdad que la materia de una entidad puede llevar anticipadamente el nombre de esa misma entidad; que así se pudo llamar cielo y tierra a ese no sé qué informe del que fueron formados el cielo y la tierra. Es verdad que, de todas las realidades formales, nada está más cerca de la informidad que la tierra y el abismo. Es verdad que todo ser creado y formado, que toda posibilidad de creación y de forma, es obra Tuya, ¡oh Principio de todas las cosas! Es verdad que todo ser informe que es formado estuvo primero en la informidad para pasar a la forma.

Fuente Saint Augustin, Confessions, trad. L. Moreau, Project Gutenberg #67320 — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice