El cielo más excelente que la tierra.
Y esa materia, cualquiera que fuera, ¿de dónde podía obtener su ser, sino de Ti, por quien todas las cosas son lo que son? Pero tanto más alejadas de Ti cuanto menos se te parecen; pues este alejamiento no es una distancia. Así, pues, ¡oh Señor!, siempre estable por encima de la movilidad de los tiempos y de la diversidad de los lugares, el mismo, siempre el mismo; santo, santo, santo; Señor, Dios Todopoderoso; en el principio que procede de Ti, en Tu Sabiduría nacida de Tu sustancia, creaste, creaste algo de la nada.
Hiciste el cielo y la tierra, sin sacarlos de Ti. Pues serían iguales a Tu Hijo unigénito y, por consiguiente, a Ti; y lo que no procede de Ti no podría, sin absurdo, ser igual a Ti. ¿Existía, pues, fuera de Ti, oh Dios, Trinidad una, unidad trinitaria, algo de lo que hubieras podido formarlos? Así, pues, de la nada hiciste el cielo y la tierra, tanto lo grande como lo pequeño. Artesano todopoderoso y bueno de toda clase de bienes, hiciste el cielo tan alto, ¡la tierra tan baja! Tú existías; y nada había contigo de lo que pudieras formarlos a ambos; uno tan cerca de Ti, la otra tan cerca de la nada; uno que no tiene nada por encima de sí salvo a Ti, la otra que no tiene nada por debajo.
Y esa materia, cualquiera que fuera, ¿de dónde podía obtener su ser, sino de Ti, por quien todas las cosas son lo que son? Pero tanto más alejadas de Ti cuanto menos se te parecen; pues este alejamiento no es una distancia. Así, pues, ¡oh Señor!, siempre estable por encima de la movilidad de los tiempos y de la diversidad de los lugares, el mismo, siempre el mismo; santo, santo, santo; Señor, Dios Todopoderoso; en el principio que procede de Ti, en Tu Sabiduría nacida de Tu sustancia, creaste, creaste algo de la nada.
Hiciste el cielo y la tierra, sin sacarlos de Ti. Pues serían iguales a Tu Hijo unigénito y, por consiguiente, a Ti; y lo que no procede de Ti no podría, sin absurdo, ser igual a Ti. ¿Existía, pues, fuera de Ti, oh Dios, Trinidad una, unidad trinitaria, algo de lo que hubieras podido formarlos? Así, pues, de la nada hiciste el cielo y la tierra, tanto lo grande como lo pequeño. Artesano todopoderoso y bueno de toda clase de bienes, hiciste el cielo tan alto, ¡la tierra tan baja! Tú existías; y nada había contigo de lo que pudieras formarlos a ambos; uno tan cerca de Ti, la otra tan cerca de la nada; uno que no tiene nada por encima de sí salvo a Ti, la otra que no tiene nada por debajo.