Su naturaleza.
Y cuando nuestro pensamiento busca en ella lo que los sentidos pueden alcanzar, diciéndose: No es una forma inteligible, como la vida, como la justicia, puesto que es materia de los cuerpos; ni una forma sensible, puesto que ni la vista ni el tacto pueden percibir lo invisible y sin forma; cuando el espíritu del hombre, digo, se habla así, tiene que condenarse a la ignorancia para conocerla y resignarse a ignorarla conociéndola.
Y cuando nuestro pensamiento busca en ella lo que los sentidos pueden alcanzar, diciéndose: No es una forma inteligible, como la vida, como la justicia, puesto que es materia de los cuerpos; ni una forma sensible, puesto que ni la vista ni el tacto pueden percibir lo invisible y sin forma; cuando el espíritu del hombre, digo, se habla así, tiene que condenarse a la ignorancia para conocerla y resignarse a ignorarla conociéndola.