Cómo se representan en la memoria las realidades ausentes.
¿Es por medio de una imagen o no? ¿Quién podría decirlo? Nombro una piedra, nombro el sol, en ausencia de los objetos, pero en presencia de su imagen. Nombro el dolor del cuerpo sin sentir ninguno y, sin embargo, si su imagen no lo representa en mi memoria, no sé de qué hablo; ya no lo distingo del placer. Nombro la salud del cuerpo cuando mi cuerpo está sano, penetrado de la realidad misma; y, sin embargo, si su imagen no estuviera fijada en mi memoria, el sonido de esta palabra no despertaría ningún sentido en mi recuerdo. Y este nombre de salud no sería para los enfermos más que un préstamo de un vocabulario desconocido, si la capacidad de su memoria no retuviera la imagen de la realidad ausente. Nombro los números que cuentan, y ahí están en mi memoria, ellos mismos y no su imagen. Nombro la imagen del sol, y está en mi memoria; y no me represento la imagen de la imagen, sino la imagen misma, siempre dócil a mi evocación. Nombro la memoria y reconozco lo que nombro. ¿Y dónde puedo reconocerla, sino en la memoria? ¿Estaría, pues, presente a sí misma por medio de su imagen, y no por su esencia?
¿Es por medio de una imagen o no? ¿Quién podría decirlo? Nombro una piedra, nombro el sol, en ausencia de los objetos, pero en presencia de su imagen. Nombro el dolor del cuerpo sin sentir ninguno y, sin embargo, si su imagen no lo representa en mi memoria, no sé de qué hablo; ya no lo distingo del placer. Nombro la salud del cuerpo cuando mi cuerpo está sano, penetrado de la realidad misma; y, sin embargo, si su imagen no estuviera fijada en mi memoria, el sonido de esta palabra no despertaría ningún sentido en mi recuerdo. Y este nombre de salud no sería para los enfermos más que un préstamo de un vocabulario desconocido, si la capacidad de su memoria no retuviera la imagen de la realidad ausente. Nombro los números que cuentan, y ahí están en mi memoria, ellos mismos y no su imagen. Nombro la imagen del sol, y está en mi memoria; y no me represento la imagen de la imagen, sino la imagen misma, siempre dócil a mi evocación. Nombro la memoria y reconozco lo que nombro. ¿Y dónde puedo reconocerla, sino en la memoria? ¿Estaría, pues, presente a sí misma por medio de su imagen, y no por su esencia?