Memoria de las matemáticas.
La memoria también contiene las innumerables propiedades y leyes del número y de la medida; y ninguna de ellas le ha sido transmitida por impresión sensible, pues no tienen color, ni sonido, ni olor, ni sabor, ni pueden tocarse. He oído, ciertamente, el sonido de las palabras que las designan cuando se habla de ellas; pero una cosa es el sonido y otra la realidad; uno es griego o latino; la otra no es ni griega ni latina, no conoce ninguna lengua.
He visto trazar líneas tan finas como un hilo de araña; pero hay otro orden de líneas que se presentan sin imagen, sin que los ojos carnales las anuncien. Son evidentes para el espíritu que las reconoce, en ausencia de toda preocupación corporal. Los sonidos también me han señalado los números contados; pero no sucede así con los números contadores, que carecen de imágenes y, por tanto, son de realidad absoluta. No te rías de mí, tú que no me comprendes; si te ríes, me darás lástima.
La memoria también contiene las innumerables propiedades y leyes del número y de la medida; y ninguna de ellas le ha sido transmitida por impresión sensible, pues no tienen color, ni sonido, ni olor, ni sabor, ni pueden tocarse. He oído, ciertamente, el sonido de las palabras que las designan cuando se habla de ellas; pero una cosa es el sonido y otra la realidad; uno es griego o latino; la otra no es ni griega ni latina, no conoce ninguna lengua.
He visto trazar líneas tan finas como un hilo de araña; pero hay otro orden de líneas que se presentan sin imagen, sin que los ojos carnales las anuncien. Son evidentes para el espíritu que las reconoce, en ausencia de toda preocupación corporal. Los sonidos también me han señalado los números contados; pero no sucede así con los números contadores, que carecen de imágenes y, por tanto, son de realidad absoluta. No te rías de mí, tú que no me comprendes; si te ríes, me darás lástima.