Adquirir la ciencia es reunir las nociones dispersas en la mente.
Así, obtener las nociones que no se comunican a nuestros sentidos por medio de imágenes, sino cuya realidad misma percibimos en nuestro interior por intuición directa, no es, al fin y al cabo, sino reunir en la mente lo que la memoria contiene aquí y allá, recomendando al pensamiento que reúna esos fragmentos dispersos y descuidados para ponerlos al alcance de la atención.
¿Y cuántas nociones de ese orden lleva mi memoria en su seno, ya encontradas y como dispuestas a mi alcance, lo que se llama aprender y conocer? Si dejo de visitarlas de vez en cuando, se escurren y van a parar al fondo de los repliegues más remotos, donde el pensamiento tiene que encontrarlas como si las descubriera de nuevo, y reunirlas en el mismo lugar (pues no cambian de morada), para conocerlas, es decir, para reunirlas en su dispersión; de ahí viene la expresión COGITARE, frecuentativo de COGERE, reunir, como AGITO lo es de AGO, y FACTITO de FACIO. Pero la inteligencia se ha apropiado de este verbo y lo emplea para designar exclusivamente esas reuniones interiores con las que forma su pensamiento.
Así, obtener las nociones que no se comunican a nuestros sentidos por medio de imágenes, sino cuya realidad misma percibimos en nuestro interior por intuición directa, no es, al fin y al cabo, sino reunir en la mente lo que la memoria contiene aquí y allá, recomendando al pensamiento que reúna esos fragmentos dispersos y descuidados para ponerlos al alcance de la atención.
¿Y cuántas nociones de ese orden lleva mi memoria en su seno, ya encontradas y como dispuestas a mi alcance, lo que se llama aprender y conocer? Si dejo de visitarlas de vez en cuando, se escurren y van a parar al fondo de los repliegues más remotos, donde el pensamiento tiene que encontrarlas como si las descubriera de nuevo, y reunirlas en el mismo lugar (pues no cambian de morada), para conocerlas, es decir, para reunirlas en su dispersión; de ahí viene la expresión COGITARE, frecuentativo de COGERE, reunir, como AGITO lo es de AGO, y FACTITO de FACIO. Pero la inteligencia se ha apropiado de este verbo y lo emplea para designar exclusivamente esas reuniones interiores con las que forma su pensamiento.