Hace pública su resolución.
Terminado el período de vacaciones, hice saber a los ciudadanos de Milán que debían buscar para sus hijos otro vendedor de palabras, porque había resuelto consagrarme a Tu servicio, ya que, además, un pecho aquejado y una respiración dificultosa me impedían ejercer mi profesión. Informé por carta a Tu siervo, el santo obispo Ambrosio, de mis errores pasados y de mi deseo presente, preguntándole qué libro de Tus Escrituras debía leer preferentemente para prepararme mejor para la inmensa gracia que iba a recibir. Me recomendó al profeta Isaías, sin duda por ser el revelador más claro del Evangelio y de la vocación de los paganos. Pero, desde las primeras líneas, como no podía penetrar su sentido y pensaba que el resto me sería igualmente ininteligible, dejé su lectura para cuando estuviera más familiarizado con la palabra del Señor.
Terminado el período de vacaciones, hice saber a los ciudadanos de Milán que debían buscar para sus hijos otro vendedor de palabras, porque había resuelto consagrarme a Tu servicio, ya que, además, un pecho aquejado y una respiración dificultosa me impedían ejercer mi profesión. Informé por carta a Tu siervo, el santo obispo Ambrosio, de mis errores pasados y de mi deseo presente, preguntándole qué libro de Tus Escrituras debía leer preferentemente para prepararme mejor para la inmensa gracia que iba a recibir. Me recomendó al profeta Isaías, sin duda por ser el revelador más claro del Evangelio y de la vocación de los paganos. Pero, desde las primeras líneas, como no podía penetrar su sentido y pensaba que el resto me sería igualmente ininteligible, dejé su lectura para cuando estuviera más familiarizado con la palabra del Señor.