Lo que es el pecado.
Y comprendí por experiencia que no hay que extrañarse de que el pan, agradable al paladar sano, aflija al paladar herido, y que a los ojos enfermos les resulte odiosa la luz tan amable para el ojo puro. Y Tu justicia desagrada a los hombres inicuos: ¿cómo, entonces, podrían agradarles la víbora y el gusano, creados, sin embargo, por Ti con una bondad conforme al orden inferior, con el que los impíos tienen tanta más afinidad cuanto menos se parecen a Ti, así como los buenos tienden tanto más al orden superior cuanto más se parecen a Ti?
Y busqué qué era la iniquidad, y descubrí que allí no había sustancia, sino una horrenda prevaricación de la voluntad apartada de Ti, ¡oh Dios mío, sustancia suprema!, sino prostitución de todas las potencias interiores y orgullo exterior.
Y comprendí por experiencia que no hay que extrañarse de que el pan, agradable al paladar sano, aflija al paladar herido, y que a los ojos enfermos les resulte odiosa la luz tan amable para el ojo puro. Y Tu justicia desagrada a los hombres inicuos: ¿cómo, entonces, podrían agradarles la víbora y el gusano, creados, sin embargo, por Ti con una bondad conforme al orden inferior, con el que los impíos tienen tanta más afinidad cuanto menos se parecen a Ti, así como los buenos tienden tanto más al orden superior cuanto más se parecen a Ti?
Y busqué qué era la iniquidad, y descubrí que allí no había sustancia, sino una horrenda prevaricación de la voluntad apartada de Ti, ¡oh Dios mío, sustancia suprema!, sino prostitución de todas las potencias interiores y orgullo exterior.