¡Desdichada la ciencia que ignora a Dios!
Señor, Dios de la verdad, ¿Te agrada quien sabe todo eso? ¡Desdichado quien lo sabe y Te ignora! ¡Feliz quien lo ignora y Te conoce! Y quien posee esta doble ciencia solo es feliz por Ti, «si, al conocerte, Te glorifica como Dios, Te rinde homenaje y no se disipa en la vanidad de sus pensamientos».
Más vale quien sabe poseer un árbol y darte gracias por sus frutos, sin saber la altura de su tronco ni la extensión de sus ramas, que quien conoce la medida de las ramitas y cuenta las hojas, sin disfrutar de ellas, sin conocer ni amar a su Creador: así, el fiel tiene este mundo por tesoro; y, desprendido de todo, lo posee todo en Ti, ¡oh Soberano del universo! Y aunque ignore el curso de la estrella polar, ¿no es una locura poner en duda la superioridad de este humilde creyente sobre ese agrimensor del cielo, ese calculador de las estrellas, ese que pesa los elementos y Te descuida a Ti, Ordenador de todas las cosas «según la medida, el número y el peso»?
Sab., XI, 21.
Señor, Dios de la verdad, ¿Te agrada quien sabe todo eso? ¡Desdichado quien lo sabe y Te ignora! ¡Feliz quien lo ignora y Te conoce! Y quien posee esta doble ciencia solo es feliz por Ti, «si, al conocerte, Te glorifica como Dios, Te rinde homenaje y no se disipa en la vanidad de sus pensamientos».
Más vale quien sabe poseer un árbol y darte gracias por sus frutos, sin saber la altura de su tronco ni la extensión de sus ramas, que quien conoce la medida de las ramitas y cuenta las hojas, sin disfrutar de ellas, sin conocer ni amar a su Creador: así, el fiel tiene este mundo por tesoro; y, desprendido de todo, lo posee todo en Ti, ¡oh Soberano del universo! Y aunque ignore el curso de la estrella polar, ¿no es una locura poner en duda la superioridad de este humilde creyente sobre ese agrimensor del cielo, ese calculador de las estrellas, ese que pesa los elementos y Te descuida a Ti, Ordenador de todas las cosas «según la medida, el número y el peso»?
Sab., XI, 21.