¡A Ti todo el honor y la gloria,
oh Dios mío, Señor Todopoderoso!
Tú me has dado la victoria
a mí, niña débil y tímida.
Y Tú, oh Madre mía divina,
hermosa estrella siempre radiante,
has sido mi luz,
¡protegiéndome desde lo alto de los cielos!
De Tu resplandeciente blancura,
oh dulce y luminosa estrella,
¿cuándo veré el esplendor?
¿Cuándo estaré bajo Tu manto,
descansando sobre Tu corazón?…
Mi alma, en el exilio de la tierra,
aspira a la felicidad eterna;
nada podría satisfacerla…
¡Necesita a su Dios en el cielo!
Pero, antes de verlo sin sombras,
quiero luchar por Jesús,
ganarle innumerables almas,
quiero amarlo cada vez más.
El exilio pasará como un día;
pronto, a la orilla celestial,
volaré sin retorno;
pronto, sin sombras, sin nubes,
¡veré a Jesús, mi amor!
oh Dios mío, Señor Todopoderoso!
Tú me has dado la victoria
a mí, niña débil y tímida.
Y Tú, oh Madre mía divina,
hermosa estrella siempre radiante,
has sido mi luz,
¡protegiéndome desde lo alto de los cielos!
De Tu resplandeciente blancura,
oh dulce y luminosa estrella,
¿cuándo veré el esplendor?
¿Cuándo estaré bajo Tu manto,
descansando sobre Tu corazón?…
Mi alma, en el exilio de la tierra,
aspira a la felicidad eterna;
nada podría satisfacerla…
¡Necesita a su Dios en el cielo!
Pero, antes de verlo sin sombras,
quiero luchar por Jesús,
ganarle innumerables almas,
quiero amarlo cada vez más.
El exilio pasará como un día;
pronto, a la orilla celestial,
volaré sin retorno;
pronto, sin sombras, sin nubes,
¡veré a Jesús, mi amor!