Catolicismo

Mateo, capítulo 25

2. Bien sabeis que de aquí á dos dias debe celebrarse la Pascua, y que el Hijo del hombre será entregado á muerte de cruz.
3. Al mismo tiempo se juntaron los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del pueblo, en el palacio del sumo pontífice, que se llamaba Caiphás;
4. y tuvieron consejo para hallar medio cómo apoderarse con maña de Jesus, y hacerle morir.
5. Y de miedo de que se alborotára el pueblo, decian: No conviene que se haga esto durante la fiesta.
— 6 Estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,
7. se llegó á el una muger con un vaso de alabastro, lleno de perfume ó ungüento de gran precio, y derramólo sobre la cabeza de Jesus, el cual estaba á la mesa.
8. Algunos de los discípulos al ver esto, lo llevaron muy á mal diciendo: ¿A qué fin ese desperdicio,
9. cuando se pudo vender esto en mucho precio, y darse á los pobres?
10. Lo cual entendiendo Jesus, les dijo: ¿Por qué molestais á esta muger, y reprobais lo que hace, siendo buena, como es, la obra que ha hecho conmigo?
11. pues á los pobres los teneis siempre á mano; mas á mí no me teneis siempre.
13. En verdad os digo, que do quiera que se predique este Evangelio, que lo será en todo el mundo, se celebrará tambien en memoria suya lo que acaba de hacer.
14. Entónces Judas Iscariote, uno de los doce, fue á verse con los príncipes de los sacerdotes, y les dijo:
15. ¿Qué quereis darme, y yo le pondré en vuestras manos? Y se convinieron con él en treinta monedas de plata .
16. Y desde entónces andaba buscando coyuntura favorable para hacer la traicion.
17. Instando el primer dia de los ázimos, acudieron los discípulos á Jesus y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te dispongamos la cena de la Pascua?
18. Jesus les respondió: Id á la ciudad en casa de tal persona, y dadle este recado: El Maestro dice: Mi tiempo se acerca, voy á celebrar en tu casa la Pascua con mis discípulos.
19. Hicieron pues los discípulos lo que Jesus les ordenó, y prepararon lo necesario para la Pascua.
20. Al caer de la tarde, púsose á la mesa con sus doce discípulos.
21. Y estando ya comiendo, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me hará traicion.
23. Y él en respuesta dijo: El que mete conmigo su mano en el plato para mojar el pan, ese es el traidor.
24. En cuanto al Hijo del hombre, él se marcha, conforme está escrito de él; pero ¡ay de aquel hombre, por quien el Hijo del hombre será entregado! mejor le fuera al tal si no hubiese jamás nacido.
25. Y tomando la palabra Júdas, que era el que le entregaba, dijo: ¿Soy quizá yo, maestro? Y respondióle Jesus : Tú lo has dicho, tú eres.
26. Mientras estaban cenando, tomó Jesus el pan, y le bendijo y partió, y diósele á sus discípulos, diciendo: Tomad, y comed: este es mi cuerpo.
27. Y tomando el cáliz dió gracias (le bendijo), y diósele, diciendo: Bebed todos de él.
28. Porque esta es mi sangre que será el sello del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos para remision de los pecados.
30. Y dicho el himno de accion de gracias, salieron ácia el Monte de los olivos.
31. Entónces dìceles Jesus: Todos vosotros padeceréis escándalo por ocasion de mì esta noche y me abandonaréis. Por cuanto está escrito: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas del rebaño.
32. Mas en resucitando yo iré delante de vosotros á Galilea, donde volveré á reuniros.
33. Pedro respondiendo, le dijo: Aun cuando todos se escandalizaren por tu causa, nunca jamás me escandalizaré yo, ni te abandonaré.
34. Replicóle Jesus: Pues yo te aseguro con toda verdad, que esta misma noche antes que cante el gallo, me has de negar tres veces.
35. A lo que dijo Pedro: Aunque me sea forzoso el morir contigo, yo no te negaré. Eso mismo protestaron todos los discípulos..
— 36 Entre tanto llegó Jesus con ellos á una granja llamada Gethsemaní, y les dijo: Sentáos aquí, mientras yo voy mas allá, y hago oracion.
38. Y les dijo entonces: Mi alma siente angustias mortales: aguardad aquí, y velad conmigo.
39. Y adelantándose algunos pasos, se postró en tierra caido sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, no me hagas beber este cáliz; pero no obstante no se haga lo que yo quiero , sino lo que Tú.
40. Volvió despues á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Es posible que no hayais podido velar una hora conmigo?
41. Velad, y orad para no caer en la tentacion. Que si bien el espíritu está pronto, mas la carne es flaca.
42. Volvióse de nuevo por segunda vez, y oró diciendo: Padre mio, si no puede pasar este cáliz sin que yo le beba, hágase tu voluntad.
43. Dió despues otra vuelta, y encontrólos dormidos; porque sus ojos estaban cargados de sueño.
44. Y dejándolos, se retiró aun á orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45. En seguida volvió á sus discípulos, y les dijo: Dormid ahora y descansad: he aquí que llegó ya la hora, y el Hijo del hombre va luego á ser entregado en manos de los pecadores.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice