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Extracto
Uno de los mejores usos que podemos hacer de la dulzura es aplicárnosla a nosotros mismos. Nunca nos impacientemos con nosotros mismos ni con nuestras imperfecciones; pues, aunque la razón exige que, cuando cometemos faltas, nos arrepintamos y nos duela haberlas cometido, es preciso, sin embargo, que evitemos sentir por ellas un dolor amargo y afligido, impaciente y violento.
Fuente Introducción a la vida devota, capítulo ix (54), §1 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Francisco de Sales, la dulzura no es solo para los demás: también hay que aplicarla a uno mismo, y lamentar las propias faltas con calma, sin ira ni amargura contra uno mismo. Hoy, cuando te sorprendas reprochándote un error, háblate como a un amigo: reconócelo con paz y vuelve a empezar.
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