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Extracto
¡Pues qué! ¿Acaso ignoras lo que Te digo, oh Dios, poseedor de la eternidad? ¿Lo ignoras, o necesitas tiempo para ver lo que sucede en el tiempo? ¿Por qué, entonces, presentarte el curso y la sucesión de tantas cosas? Sin duda, no para enseñártelas, sino para suscitar hacia Ti en mi corazón y en los corazones de quienes me lean nuevas llamas, a fin de que se eleve un solo clamor: «El Señor es grande e infinitamente digno de alabanza». Lo he dicho, y lo digo de nuevo: el amor de Tu amor me ha inspirado este pensamiento.
Fuente Confesiones, libro undécimo, capítulo I, §1 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, Dios ya lo sabe todo de nosotros: si Le contamos nuestra vida, no es para informarle, sino para reavivar el amor en el corazón. Esta noche, cuéntale sencillamente tu día, como a un amigo, y observa lo que despierta en ti.
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