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Extracto
Ponga también su mano en cosas fuertes, ejercitándose en la oración y la meditación, en el uso de los sacramentos, en inspirar el amor de Dios al prójimo, en infundir buenas inspiraciones en los corazones y, en fin, en realizar obras grandes e importantes, según su vocación. Pero, al mismo tiempo, no olvide su huso y su rueca; es decir, practique las virtudes pequeñas y humildes, que, como sencillas flores, crecen al pie de la cruz: el servicio de los pobres, la visita a los enfermos, el cuidado de la familia con las obras que de él dependen y esa actividad preciosa que no le dejará ni un solo instante ociosa; y, en medio de todo esto, ocúpese de vez en cuando en consideraciones semejantes a las de santa Catalina de Siena, de quien acabo de hablarle.
Fuente Introducción a la vida devota, capítulo xxxv (80), §4 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Francisco de Sales, la vida con Dios une las grandes obras y las pequeñas virtudes humildes, como sencillas flores al pie de la cruz: servir a los pobres, visitar a los enfermos, cuidar de los tuyos. Hoy, elige un pequeño servicio concreto, una visita, una llamada a una persona enferma, una tarea para tu familia, y hazlo con amor.
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