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Extracto
Un alma devota, al contemplar una vez un hermoso arroyo donde el cielo con sus estrellas se reflejaba como en un espejo, dijo: ¡Dios mío! Esas mismas estrellas estarán un día bajo mis pies, cuando Tú me hayas recibido en Tus santos tabernáculos; y así como las estrellas del cielo se reflejan en la tierra, de igual modo los hombres de la tierra se reflejan en el cielo, en la bella y clara fuente de la caridad divina.
Fuente Introducción a la vida devota, capítulo xiii (37), §6 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Francisco de Sales, un alma que contempla el cielo reflejado en un arroyo comprende que, del mismo modo, cada persona de la tierra se refleja en el amor de Dios, como en una fuente clara. Hoy, ante un reflejo (un cristal, un charco, un espejo), recuerda que cada persona con la que te cruzas está así presente en el corazón de Dios, y mírala con ese respeto.
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