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Extracto
¿Qué banquete podría ofrecer a mis hermanas, sino un banquete espiritual compuesto de caridad amable y alegre? No, no conozco otro, y quiero imitar a san Pablo, que se alegraba con quienes encontraba alegres. Es cierto que lloraba con los afligidos, y las lágrimas deben aparecer a veces en el banquete que quiero servir, pero siempre intentaré que las lágrimas se conviertan en sonrisas, puesto que el Señor ama a quienes dan con alegría.
Fuente Historia de un alma, parte 1, capítulo 10, §19 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según santa Teresa de Lisieux, el «banquete» más hermoso que se puede ofrecer a quienes viven con nosotros es una caridad amable y alegre: alegrarse con los que están alegres y, cuando llegan las lágrimas, intentar convertirlas en sonrisas, «puesto que el Señor ama a quienes dan con alegría». Hoy, en la mesa o en una reunión, ofrece a alguien triste o cansado una atención alegre: una palabra amable, una sonrisa, un servicio prestado de buen corazón.
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