Budismo

El Evangelio de Buda, LII — Toda existencia es espiritual.

Y había entre el séquito de Simha un oficial que había oído hablar de los discursos del Bienaventurado, pero cuyo corazón conservaba alguna duda.
Aquel hombre fue a ver al Bienaventurado y dijo: «Se dice, Señor, que el samana Gotama niega la existencia del alma. ¿Dicen la verdad quienes lo dicen, o dan falso testimonio contra el Bienaventurado?»
Y el Bienaventurado dijo: «Hay una manera en que quienes lo dicen hablan con verdad acerca de mí; pero hay otra en que no hablan con verdad acerca de mí.
«El Tathâgata enseña que no hay un yo. Quien dice que el alma es su yo y que el yo es quien piensa nuestros pensamientos y quien realiza nuestros actos enseña una doctrina errónea, que conduce a la confusión y a las tinieblas.
«Por otra parte, el Tathâgata enseña que hay una mente. Quien entiende por alma la mente y dice que la mente existe enseña la verdad, que conduce a la claridad y al despertar».
El oficial dijo: «¿Sostiene entonces el Tathâgata que existen dos cosas: una que percibimos por los sentidos y otra que es mental?»
El Bienaventurado dijo: «En verdad te digo que tu mente es espiritual, pero lo que se percibe por los sentidos tampoco está desprovisto de espiritualidad. El bodhi es eterno y domina toda existencia, como la buena ley que guía a todos los seres en su búsqueda de la verdad. Transforma la naturaleza animal en espíritu, y no hay ser que no pueda ser transformado en receptáculo de la verdad».

Fuente Paul Carus, The Gospel of Buddha (1894), Project Gutenberg #35895 — traduction I Choose Peace depuis l’anglais — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice