El Buddha dijo: «Tres cosas, oh discípulos, se caracterizan por el secreto: los amores, la sabiduría de los sacerdotes y todas las desviaciones del camino de la verdad.
«Las mujeres enamoradas, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad; los sacerdotes que pretenden estar en posesión de revelaciones especiales, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad; todos los que se desvían del camino de la verdad, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad.
«Tres cosas, oh discípulos, brillan ante los ojos del mundo y no pueden ocultarse. ¿Cuáles son estas tres cosas?
«La luna, oh discípulos, ilumina el mundo y no puede ocultarse; el sol, oh discípulos, ilumina el mundo y no puede ocultarse; y la verdad proclamada por el Tathâgata ilumina el mundo y no puede ocultarse. Estas tres cosas, oh discípulos, iluminan el mundo y no pueden ocultarse. No son secretas».
«Las mujeres enamoradas, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad; los sacerdotes que pretenden estar en posesión de revelaciones especiales, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad; todos los que se desvían del camino de la verdad, oh discípulos, buscan el secreto y rehúyen la publicidad.
«Tres cosas, oh discípulos, brillan ante los ojos del mundo y no pueden ocultarse. ¿Cuáles son estas tres cosas?
«La luna, oh discípulos, ilumina el mundo y no puede ocultarse; el sol, oh discípulos, ilumina el mundo y no puede ocultarse; y la verdad proclamada por el Tathâgata ilumina el mundo y no puede ocultarse. Estas tres cosas, oh discípulos, iluminan el mundo y no pueden ocultarse. No son secretas».