Los bhikkhus se acercaron al Bienaventurado y le preguntaron:
«Oh, Tathâgata, nuestro Señor y Maestro, ¿qué conducta prescribes a los samanas que han abandonado el mundo con respecto a las mujeres?»
Y el Bienaventurado dijo:
«Guárdense de mirar a una mujer.
«Si ven a una mujer, hagan como si no la hubieran visto y no conversen con ella.
«Si, a pesar de todo, tienen que hablarle, háganlo con el corazón puro y díganse: “Yo, samana, viviré en este mundo pecaminoso como la hoja inmaculada del loto, a la que no mancha el barro donde crece”.
«Si la mujer es mayor, considérenla como a su madre; si es joven, como a su hermana; si es muy joven, como a su hija.
«El samana que mira a una mujer como mujer, o la toca como mujer, ha quebrantado su voto y ya no es discípulo del Tathâgata.
«El poder del deseo es grande entre los hombres, y también hay que temerlo; tomen, pues, el arco de la perseverancia ardiente y las flechas afiladas de la sabiduría.
«Cúbranse la cabeza con el casco del pensamiento correcto y combatan con firme resolución los cinco deseos.
«El deseo oscurece el corazón de un hombre cuando este se ve turbado por la belleza de una mujer, y la mente se extravía.
«Mucho mejor sería que se arrancaran los dos ojos con hierros candentes antes que alimentar en ustedes pensamientos sensuales, o contemplar la forma de una mujer con deseos lascivos.
«Oh, Tathâgata, nuestro Señor y Maestro, ¿qué conducta prescribes a los samanas que han abandonado el mundo con respecto a las mujeres?»
Y el Bienaventurado dijo:
«Guárdense de mirar a una mujer.
«Si ven a una mujer, hagan como si no la hubieran visto y no conversen con ella.
«Si, a pesar de todo, tienen que hablarle, háganlo con el corazón puro y díganse: “Yo, samana, viviré en este mundo pecaminoso como la hoja inmaculada del loto, a la que no mancha el barro donde crece”.
«Si la mujer es mayor, considérenla como a su madre; si es joven, como a su hermana; si es muy joven, como a su hija.
«El samana que mira a una mujer como mujer, o la toca como mujer, ha quebrantado su voto y ya no es discípulo del Tathâgata.
«El poder del deseo es grande entre los hombres, y también hay que temerlo; tomen, pues, el arco de la perseverancia ardiente y las flechas afiladas de la sabiduría.
«Cúbranse la cabeza con el casco del pensamiento correcto y combatan con firme resolución los cinco deseos.
«El deseo oscurece el corazón de un hombre cuando este se ve turbado por la belleza de una mujer, y la mente se extravía.
«Mucho mejor sería que se arrancaran los dos ojos con hierros candentes antes que alimentar en ustedes pensamientos sensuales, o contemplar la forma de una mujer con deseos lascivos.
« Es mejor caer en las fauces del tigre feroz o bajo el cuchillo afilado del verdugo que permanecer junto a una mujer y despertar en uno mismo pensamientos de lujuria.
« Una mujer mundana se empeña en exhibir su figura y sus formas, ya camine, esté de pie, sentada o acostada. Incluso representada en una pintura, desea cautivar con los encantos de su belleza y así arrebatar a los hombres la firmeza de su corazón.
« ¿Cómo, entonces, deben ustedes protegerse?
« Considerando sus lágrimas y sonrisas como enemigas, su cintura inclinada, sus brazos colgantes y su cabello suelto como trampas destinadas a atrapar el corazón del hombre.
« Por eso lo digo: dominen su corazón, no le concedan libertad sin límites.»
« Una mujer mundana se empeña en exhibir su figura y sus formas, ya camine, esté de pie, sentada o acostada. Incluso representada en una pintura, desea cautivar con los encantos de su belleza y así arrebatar a los hombres la firmeza de su corazón.
« ¿Cómo, entonces, deben ustedes protegerse?
« Considerando sus lágrimas y sonrisas como enemigas, su cintura inclinada, sus brazos colgantes y su cabello suelto como trampas destinadas a atrapar el corazón del hombre.
« Por eso lo digo: dominen su corazón, no le concedan libertad sin límites.»