El Bienaventurado dijo: «¿Qué piensas, oh Subhûti? Si un hijo o una hija de una buena familia llenara esta esfera con millones y millones de mundos de los siete joyas o tesoros, y los ofreciera a los santos Tathâgatas plenamente despiertos, ¿produciría ese hijo o esa hija de una buena familia, gracias a ello, un gran cúmulo de mérito?». Subhûti respondió: «Sí, oh Bienaventurado, sí, oh Sugata, ese hijo o esa hija de una buena familia produciría, gracias a ello, un gran cúmulo de mérito. ¿Y por qué? Porque aquello que el Tathâgata ha enseñado como un cúmulo de mérito, el Tathâgata lo ha enseñado como no siendo un cúmulo de mérito. Por eso el Tathâgata enseña: “¡Un cúmulo de mérito, un cúmulo de mérito, en verdad!”».
El Bienaventurado dijo: «Y si, oh Subhūti, un hijo o una hija de una buena familia llenara esta esfera de millones y millones de mundos con los siete tesoros y los ofreciera a los Tathāgatas santos y plenamente despiertos, y si otro, después de tomar de este tratado de la Ley una sola Gâthâ de cuatro líneas, la enseñara plenamente a los demás y la explicara, este, por ese mismo hecho, produciría una acumulación de mérito mayor, inconmensurable e innumerable. ¿Y por qué? Porque, oh Subhūti, de ahí procede el conocimiento perfecto supremo de los Tathāgatas santos y plenamente despiertos; de ahí proceden los Buddhas benditos. ¿Y por qué? Porque cuando el Tathāgata proclamó: “¡Las cualidades del Buddha, las cualidades del Buddha, en verdad!”, las proclamó como no siendo cualidades del Buddha. Por eso se las llama cualidades del Buddha».