Budismo

Loto de la buena ley, capítulo 23

Entonces el Bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., lanzó en ese instante un rayo de luz desde el círculo de vello situado entre sus dos cejas, uno de los signos característicos de los grandes hombres. Esta luz iluminó con su resplandor cientos de miles de miríadas de koṭis de tierras de Buddha situadas al oriente, en número igual al de los granos de arena de dieciocho Ganges. Más allá de esas cientos de miles de miríadas de tierras de Buddha, en número igual al de los granos de arena de dieciocho Ganges, se encuentra el universo llamado Vairôtchanaraçmi-pratimandita. Allí vivía, existía, el Tathâgata llamado Kamaladalavimala-nakchatrarâja-sam̃kusumitâbhidjña, venerable, etc., quien, rodeado y acompañado por una vasta e inmensa asamblea de Bôdhisattvas, enseñaba la ley. Entonces, el rayo de luz lanzado desde el círculo situado entre sus cejas por el Bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., iluminó en ese instante con una gran luz el universo Vairôtchanaraçmi-pratimaṇḍita. En ese universo habitaba el Bôdhisattva Mahâsattva llamado Gadgadasvara, que había hecho crecer las raíces de virtud que había en él, que antaño había visto la luz de rayos semejantes lanzados por muchos Tathâgatas, venerables, etc., y que estaba en posesión de numerosas meditaciones. Así había adquirido las meditaciones de Dhvadjâgrakêyûra (el anillo de la punta del estandarte), de Saddharmapuṇḍarîka (el loto blanco de la buena ley), de Vimaladatta (el que es dado puro), de Nakchatrarâdjavikrîḍita (los juegos del rey de las constelaciones), de Anilam̃bha (el que se asemeja al viento), de Djñânamudra (el sello del conocimiento), de Tchandraprabha (el que tiene el resplandor de la luna), de Sarvarutakâuçalya (la destreza en todos los sonidos), de Sarvapuṇyasamutchtchaya (el tesoro extraído de todas las virtudes), de Prasâdavati (la que es favorable), de Rĭddhivikrîḍita (los juegos del poder mágico), de Djñânôlkâ (la antorcha del conocimiento), de Vyûharâdja (el rey de la construcción), de Vimalaprabhâ (el resplandor sin mancha), de Vimalagarbha (la esencia sin mancha), de Apkrĭtsna (el que retira toda el agua), de Sûryâvarta (la revolución del sol); en una palabra, había adquirido cientos de miles de miríadas de koṭis de meditaciones, en número igual al de los granos de arena del Ganges.
Esta luz cayó sobre el cuerpo del Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara. Entonces el Bôdhisattva Mahâsattva se levantó de su asiento, se echó la prenda superior sobre el hombro, apoyó en el suelo la rodilla derecha y, con las manos juntas en señal de respeto, mirando hacia donde se encontraba el Bienaventurado Buddha, habló así al Tathâgata Kamala…abhidjna, venerable, etc.: «Iré, oh Bienaventurado, al universo Saha para ver, honrar y servir al Bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., y para ver a Mañdjuçrî Kumâra y a los Bôdhisattvas Bhâichadjyarâdja, Pradânaçûra, Nakchatrarâja­sam̃kusumitâ­bhidjña, Viçichṭatchâritra, Vyûharâdja y Bhâichadjya­râdjasamudgata».
Entonces, el bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjna, venerable, etc., habló así al Bodhisattva Mahâsattva: No vayas, oh hijo de familia, a concebir ideas mezquinas después de llegar al universo Saha. Porque ese mundo, oh hijo de familia, está cubierto de alturas y lugares bajos; está hecho de arcilla, erizado de Kâlaparvatas y lleno de inmundicias. El bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., es de baja estatura, al igual que sus Bodhisattvas Mahâsattvas, mientras que tu estatura, oh hijo de familia, alcanza los cuarenta y dos mil Yôdjanas, y la mía, sesenta y seis veces cien mil Yôdjanas. Y tú, oh hijo de familia, eres amable, hermoso, agradable a la vista; estás dotado de la perfección suprema del esplendor y la belleza. Te distinguen especialmente más de cien mil méritos. Por eso, oh hijo de familia, después de llegar a este universo Saha, no concibas ideas despreciativas ni de los Tathâgatas ni de los Bodhisattvas [que allí se encuentran], ni de esta tierra de Buddha.
Dicho esto, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara habló así al bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjña, venerable, etc.: Actuaré, oh Bienaventurado, según lo ordene el Tathâgata; iré, oh Bienaventurado, a este universo Saha en virtud de la bendición del Tathâgata, de la manifestación de Su energía, de Sus poderes milagrosos, de Su creación, del conocimiento emanado del Tathâgata. Entonces el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, sin salir de la tierra de Buddha donde se encontraba y sin abandonar su asiento, se sumió en ese momento en una meditación tal que, inmediatamente después de haberse sumido en ella, aparecieron de pronto en el universo Saha, sobre la montaña de Grĭdhrakûṭa, ante el trono de la ley del Tathâgata, ochenta y cuatro veces cien mil miríadas de kôṭis de lotos, sostenidos por tallos de oro, con hojas de plata y adornados con los colores del loto y del Kimçuka.
En este momento, el Bôdhisattva Mahâsattva Mañdjuçrî Kumâra, al ver la aparición de esta masa de lotos, se dirigió en estos términos al bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc.: ¿De qué causa, oh Bhagavat, es efecto lo que vemos, y quién ha producido estos lotos, en número de ochenta y cuatro veces cien mil miríadas de kôṭis, sostenidos por tallos de oro, con hojas de plata y adornados con los colores del loto y del Kimçuka?
Dicho esto, Bhagavat respondió así a Mañdjuçrî Kumâra: Es, oh Mañdjuçrî, el Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara quien, rodeado y seguido por ochenta y cuatro veces cien mil miríadas de kôṭis de Bôdhisattvas, y saliendo de la región oriental, del universo Vâirôtchanaraçmi-pratimaṇḍita, de la tierra de Buddha del bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjña, viene a este universo Saha con la intención de verme, honrarme y servirme, y de escuchar esta exposición de la ley del Lotus de la buena ley. Entonces Mañdjuçrî Kumâra habló así a Bhagavat: ¿Qué masa de raíces de virtud ha acumulado este hijo de familia, para que, por la acumulación de esta masa de virtudes, haya adquirido la superioridad que lo distingue? ¿En qué meditación, oh Bhagavat, está sumido este Bôdhisattva? Esto es lo que deseamos oír, oh Bhagavat. ¡Ojalá también nosotros, oh Bhagavat, podamos sumirnos en esta meditación! ¡Ojalá podamos ver a este Bôdhisattva Mahâsattva, ver cuál es su color, cuál es su forma, qué atributo lo distingue, cuál es su estado, cuál es su conducta! Que el Tathâgata consienta en explicarnos por qué prodigio(223 b 2) este Bôdhisattva Mahâsattva fue súbitamente impulsado a venir al universo Saha.
Entonces el Bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., se dirigió en estos términos al Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc., que había entrado en el Nirvâṇa completo: «Realiza, oh Bienaventurado, un prodigio tal que el Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara se sienta impulsado a venir al universo Saha». Entonces el Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, que había entrado en el Nirvâṇa completo, realizó en ese momento un prodigio con el propósito de impulsar al Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara. «Ve, oh hijo de familia —le dijo—, al universo Saha; Mañdjuçrî Kumâra desea verte». Entonces el Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, después de haber saludado, tocándolos con la cabeza, los pies del Bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjña, venerable, etc., y de haber dado tres vueltas a su alrededor en señal de respeto, rodeado y seguido por ochenta y cuatro mil centenas de miles de miríadas de kôṭis de Bôdhisattvas, desapareció de pronto del universo Vâirôtchanaraçmi-pratimandita y llegó al universo Saha, en medio del temblor de las tierras de Buddha, de una lluvia de flores de loto y del sonido de cien mil miríadas de kôṭis de instrumentos; llegó con un rostro cuyos ojos se asemejaban a la hoja del loto azul, con un cuerpo del color del oro, adornado con cien mil marcas de pureza, resplandeciente de belleza, brillante de esplendor, con los miembros marcados por los signos de la belleza y un cuerpo cuya sólida estructura era obra de Nârâyana. Situado en lo alto de un edificio de elevados pisos hecho de las siete sustancias preciosas, avanzaba suspendido en el aire a una altura de siete palmos(223 b 3), rodeado y seguido por una multitud de Bôdhisattvas. Habiendo llegado al universo Saha y, en ese universo, al lugar donde se hallaba Grĭdhrakûṭa, el rey de las montañas, descendió de lo alto de su elevada morada y, tomando un collar de perlas del valor de cien mil [piezas de oro], se dirigió al lugar donde se encontraba Bhagavat. Cuando llegó allí, después de haber saludado, tocándolos con la cabeza, los pies de Bhagavat, y de haber dado siete vueltas a su alrededor, dejándolo a su derecha, le ofreció ese collar para honrarlo y, tras ofrecérselo, habló así a Bhagavat: «El Bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjña, venerable, etc., desea que Bhagavat tenga pocos dolores, pocos temores, una posición cómoda; le desea energía, la costumbre de los contactos agradables; pues el Bienaventurado ha hablado así: “¿Hay, oh Bhagavat, algo para lo que necesites paciencia y perseverancia? ¿Están en perfecta armonía los elementos [de los que se compone tu ser]? ¿Son inteligentes los seres que te pertenecen, fáciles de disciplinar, fáciles de curar? ¿Tienen el cuerpo puro? ¿Está su conducta libre de los excesos del apego, del odio y del error? ¿Están estos seres, oh Bhagavat, libres de la envidia, del egoísmo, de la ingratitud hacia sus padres y madres, del odio contra los Brahmanes(224 a 2), de las falsas doctrinas, de la rebeldía de los pensamientos, del desorden de los sentidos? ¿Han destruido estos seres, gracias a Ti, los obstáculos que les oponía Mâra? ¿Ha venido el Tathâgata Prabhûtaratna, que ha entrado en el Nirvâṇa completo, al universo Saha para escuchar la ley, sentado en medio de un Stûpa hecho de las siete sustancias preciosas? Estos son los votos que el Bienaventurado [que me envía] dirige al Bienaventurado Prabhûtaratna: «¿Hay, oh Bienaventurado, algo para lo que el Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna necesite paciencia y perseverancia? ¿Permanecerá mucho tiempo aquí el Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna?» Y nosotros también, oh Bhagavat, ¡ojalá pudiéramos ver la forma de las reliquias del Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc.! Que Bhagavat consienta en mostrarnos la forma de las reliquias del Bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc.»
Entonces el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., habló así al bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc., que había entrado en el Nirvâṇa completo: El Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, ¡oh Bienaventurado!, desea ver al bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc., que ha entrado en el Nirvâṇa completo. Entonces el bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc., habló así al Bôdhisattva Mahâsattva Gadgadasvara: Bien, bien, ¡oh hijo de familia!, es bueno que hayas venido con el deseo de verme, así como al Tathâgata Bhagavat Çâkyamuni, venerable, etc., y de escuchar esta exposición de la ley del Lotus de la bonne loi, y de ver a Mañdjuçrî Kumâra.
Entonces el Bodhisattva Mahâsattva Padmaçrî habló así a Bhagavat: ¿Qué raíz de virtud, oh Bhagavat, hizo crecer antaño el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, y en presencia de qué Tathâgata? Entonces el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., habló así al Bodhisattva Mahâsattva Padmaçrî: Antaño, oh hijo de familia, en el tiempo pasado, en una época desde la cual habían transcurrido Kalpas más innumerables que lo incontable, inmensos, sin medida y sin límite, en aquel tiempo y en aquella época apareció en el mundo el Tathâgata llamado Mêghadundubhisvararâdja, venerable, etc., dotado de ciencia y conducta, en el universo llamado Sarvabuddhasam̃darçana, en el Kalpa Priyadarçana. El Bodhisattva Mahâsattva, venerable, etc., honró al bienaventurado Tathâgata Mêgha…râdja, haciendo resonar para Él cien mil instrumentos musicales durante mil doscientas mil años. Le ofreció ochenta y cuatro mil recipientes hechos de sustancias preciosas. Fue entonces cuando, en virtud de la predicación del Tathâgata Mêgha…râdja, el Bodhisattva Gadgadasvara adquirió una belleza como la que posee hoy. ¿Podría quedarte después de esto, oh hijo de familia, alguna incertidumbre, alguna perplejidad o alguna duda? No hay que imaginar que en aquel tiempo y en aquella época hubiera otro Bodhisattva Mahâsattva llamado Gadgadasvara que rindiera este culto al bienaventurado Tathâgata Mêgha…râdja y le ofreciera estos ochenta y cuatro mil recipientes. ¿Por qué? Porque, oh hijo de familia, fue el propio Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara quien rindió este culto al bienaventurado Tathâgata Mêgha…râdja y le ofreció estos ochenta y cuatro mil recipientes. Así, oh hijo de familia, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara sirvió a un gran número de Buddhas, hizo crecer las raíces de virtud que había en él bajo un gran número de Buddhas y, bajo esos Buddhas, se purificó perfectamente; así, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara vio antaño a Buddhas bienaventurados en número igual al de los granos de arena del Ganges. ¿Ves, oh Padmaçrî, al Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara en su propia forma? Padmaçrî respondió: Lo veo, oh Bhagavat; lo veo, oh Sugata. Bhagavat dijo: Pues bien, oh Padmaçrî, el Bodhisattva Gadgadasvara enseña, tomando muchas formas diferentes, la exposición de la ley del Lotus de la buena ley; por ejemplo, enseña esta exposición de la ley del Lotus de la buena ley, unas veces bajo la forma de Brahmâ, otras bajo la de Rudra, otras bajo la de Çakra, otras bajo la de Içvara, otras bajo la de Sênâpati, otras bajo la de Çiva, otras bajo la de Vâiçravaṇa, otras bajo la de un Tchakravartin, otras bajo la de un Râdja que gobierna una fortaleza, otras bajo la de un jefe de mercaderes, otras bajo la de un amo de casa, otras bajo la de un aldeano, otras bajo la de un Brahmane. A veces, el Bodhisattva Gadgadasvara ha enseñado esta exposición de la ley del Lotus de la buena ley bajo la forma de un Religioso; otras veces, bajo la de una Religiosa, o bajo la de un fiel de uno u otro sexo, o bajo la de la esposa de un jefe de mercaderes, o de un amo de casa, o bajo la de un niño, o bajo la de una niña. Bajo la apariencia de otras tantas formas diferentes, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara ha enseñado a los seres la exposición de la ley del Lotus de la buena ley. Bajo la apariencia de esas diferentes formas, oh hijo de familia, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara enseña a los seres la exposición de la ley del Lotus de la buena ley, incluso a aquellos que tienen, unos la forma de Yakchas, otros la de Asuras, otros la de Garuḍas, otros la de Mahôragas. El Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara es el protector de los seres, incluso de aquellos que han nacido desdichadamente en los Infiernos, en matrices de animales, en el mundo de Yama. Revistiendo forma de mujer, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara enseña la exposición de la ley del Lotus de la buena ley incluso a los seres que están confinados en el interior de los gineceos. En este universo Saha ha enseñado la ley a los seres. Sí, este Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara es el protector, oh Padmaçrî, de los seres nacidos en el universo Saha y en el universo Vâirôtchanaraçmi-pratimaṇḍita. Bajo estas formas que adopta milagrosamente, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara enseña a los seres la exposición de la ley del Lotus de la buena ley. Y no hay, oh hombre virtuoso, ni disminución del poder sobrenatural del Bodhisattva ni aniquilación de su sabiduría. Tales son, oh hijo de familia, las manifestaciones de ciencia por las que el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara se da a conocer en el universo Saha. Del mismo modo, en otros universos iguales en número a los granos de arena del Ganges, adopta la figura de un Bodhisattva para enseñar la ley a los seres que deben ser convertidos por un Bodhisattva; la de un Çrâvaka para enseñarla a los seres que deben ser convertidos por un Çrâvaka; la de un Pratyêkabuddha para enseñarla a los seres que deben ser convertidos por un Pratyêkabuddha; y la de un Tathâgata para aquellos que deben ser convertidos por un Tathâgata. A quienes solo pueden ser convertidos mediante las reliquias del Tathâgata, les muestra las reliquias del Tathâgata. A quienes solo pueden ser convertidos mediante el Nirvâṇa completo, se les muestra entrando Él mismo en el Nirvâṇa completo. Tal es, oh Padmaçrî, la fuerza de la ciencia cuya producción ha obtenido el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara.
Después, el Bodhisattva Mahâsattva Padmaçrî habló así a Bhagavat: El Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara ha hecho crecer, oh Bhagavat, las raíces de virtud que había en él. ¿Cuál es, oh Bhagavat, la meditación mediante la cual el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, una vez establecido en ella, convirtió a un número tan grande de seres? Dicho esto, el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., habló así al Bodhisattva Mahâsattva Padmaçrî: Es, oh hijo de familia, la meditación llamada la Manifestación de todas las formas. Al estar firme en esta meditación, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara hizo el bien de un número inmenso de seres.
Mientras se exponía esta historia de Gadgadasvara, los ochenta y cuatro cientos de millares de miríadas de kôṭis de Bodhisattvas que habían venido al universo Saha con el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara se hicieron poseedores de la meditación de la Manifestación de todas las formas; y en el universo Saha hubo una multitud de Bodhisattvas cuyo número supera todo cálculo, que también se hicieron poseedores de esta meditación.
Después, el Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, tras haber rendido un culto amplio y completo al bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, etc., y al Stûpa que contenía las reliquias del bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, volvió a subir a la cima de su elevado edificio, hecho de las siete sustancias preciosas; en medio del temblor de las tierras de Buddha, de lluvias de flores de loto y del sonido de cien mil miríadas de kôṭis de instrumentos, rodeado y seguido por sus ochenta y cuatro cientos de millares de miríadas de kôṭis de Bodhisattvas, regresó de nuevo a la tierra de Buddha donde habitaba. Una vez allí, habló así al bienaventurado Tathâgata Kamala…abhidjna, venerable, etc.: He hecho, oh Bienaventurado, el bien de las criaturas en el universo Saha. He visto y honrado el Stûpa que contiene las reliquias del bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, etc.; he visto y honrado al bienaventurado Çâkyamuni; he visto a Mañdjuçrî Kumâra, así como al Bodhisattva Mahâsattva Bhâichadjyarâdja, que adquirió el ímpetu de la fuerza de la ciencia, y al Bodhisattva Mahâsattva Pradânaçûra; y estos ochenta y cuatro cientos de millares de miríadas de kôṭis de Bodhisattvas han obtenido todos la meditación llamada la Exposición de todas las formas.
Ahora bien, mientras se exponía este relato de la llegada y la partida del Bodhisattva Mahâsattva Gadgadasvara, cuarenta y dos mil Bodhisattvas adquirieron la paciencia en las leyes sobrenaturales; y el Bodhisattva Mahâsattva Padmaçrî obtuvo la posesión de la meditación del Lotus de la buena ley.
Anilam̃bha.] El nombre de esta meditación no puede significar «que se parece al viento»; para tener ese sentido, tendría que ser Anilâbha; Anilambha (que es mejor escribir con m que con anusvâra) debe significar «aquello de lo que no hay asidero, inaprensible». Del mismo modo, Sarvapunyasamutchtchaya debe significar «la acumulación de todas las virtudes». En lugar de Apkrĭtsna, «agua en su totalidad», los dos manuscritos del señor Hodgson leen Asakrĭtsamâdhi, «la meditación repetida», lección muy preferible. Los mismos manuscritos leen también Sûryagarbha, «aquel cuya matriz es el sol», en lugar de Sûryâvarta. Cito estas variantes no por su valor intrínseco, sino para mostrar cuánta arbitrariedad hay en los nombres de estos fantásticos ejercicios del pensamiento que los Buddhistas adornan con el nombre de «meditaciones» o, según otra explicación de la palabra, de «dominio ejercido sobre uno mismo», y respecto de los cuales les complace imaginar que existen series sin fin.
Kim̃çuka.] El Kim̃çuka es el butea frondosa, árbol de la familia de las papilionáceas que da hermosas flores rojas. Aquí hay en el manuscrito de la Sociedad Asiática una laguna bastante considerable, desde las palabras «de la ciencia emanada del Tathâgata» hasta las palabras «realizó en ese momento un prodigio», p. 256. Ya había llenado esta laguna con ayuda del manuscrito de Londres; los dos manuscritos del señor Hodgson la llenan exactamente del mismo modo, salvo algunas palabras sin importancia.
Que el Tathâgata tenga a bien explicarnos por medio de qué prodigio, etc.] La comparación de los dos nuevos manuscritos del señor Hodgson permite traducir con mayor exactitud: «Que el Tathâgata tenga a bien realizar un prodigio tal que el Bodhisattva Mahâsattva, incitado por ese prodigio, venga a este universo Sahâ». La frase siguiente, en la que Çâkyamuni invita a Prabhûtaratna a realizar el milagro que se le ha pedido, demuestra que el pasaje traducido aquí de nuevo no puede tener otro sentido.
A la altura de siete palmos.] Léase: «de siete Tâlas».
[Desea a Bhagavat pocas molestias, etc.] Esta frase expresa en términos especiales la manera en que se acostumbraba a saludar a Çâkyamuni; al menos, las palabras que la componen están de algún modo estereotipadas en una fórmula que se repite siempre igual en numerosos textos, y que es tan familiar para los Buddhistas del Sur como para los del Norte; ya tuve ocasión de señalarla en el cap. xiv, f. 162 a, p. 412. Estos son los términos tal como nos los da el Lotus, y tal como se encuentran en los Sûtras simples del Divya avadâna: Alpâvâdhatâm pariprĭtchtchhaty alpâtag̃katâñtcha laghusthânatâñtcha (al. laghûtthânatântcha) yâtrâbalam̃ (al. yâtrâñtcha balañtcha) sukhasparça­vihâratâñtcha (al. sukhañtchânavadyatâñtcha sparçavihâratâñtcha). Los términos entre paréntesis están tomados del Prâtihârya sûtra; solo hacia el final introducen algún cambio en la fórmula. Ahora puedo proponer, para el texto de nuestro Lotus, una versión más literal que la que había adoptado basándome únicamente en el manuscrito de la Société asiatique: «Le desea a Bhagavat pocas penas y pocos dolores, y una posición cómoda; le desea fuerza para caminar y la costumbre de los contactos agradables». Si se sigue la versión del Prâtihârya sûtra, habrá que traducir: «Le desea a Bhagavat pocas penas y pocos dolores, y un esfuerzo fácil, y la marcha, y la fuerza, y la felicidad, y la consideración, y la costumbre de los contactos». Se ve sin dificultad que aquí se trata casi exclusivamente de ventajas físicas que se desea que el Buddha posea para que pueda dedicarse con mayor libertad al cumplimiento de su misión. Esto se reconoce enseguida en los dos primeros términos, âvâdha y âtag̃ka, que para los Buddhistas, como para los Brâhmanes, significan «pena y enfermedad».
El siguiente término no es tan claro, debido a la doble lectura que presentan los manuscritos. Según la del Lotus, laghusthânatâ significará «la ventaja de una situación fácil», ya sea que se designe así la ventaja de mantenerse fácilmente de pie, ya sea que se aluda a aquellas largas y maravillosas sesiones en las que, según los Sûtras desarrollados, Çâkyamuni permanecía durante un tiempo infinito sentado sin moverse en la misma posición. La lectura del Prâtihârya sûtra da este sentido: «la ventaja de un esfuerzo fácil», que es, creo, la mejor interpretación. Pero ¿hay que atribuir tanto valor a esta diferencia ortográfica, sthâna y utthâna? ¿No deben coincidir en cuanto al sentido? Y entonces, si solo hay una diferencia de forma, ¿habrá que atribuirla a una variedad dialectal, como cuando se ve que, en el lenguaje de los edictos de Piyadasi en Girnar, la palabra usthâna, «esfuerzo», conserva, según la observación de Lassen, la forma radical con más fidelidad que el sánscrito utthâna? Estas cuestiones, por minuciosas que parezcan, adquieren, sin embargo, cierta importancia por su relación con una cuestión más general, la de la redacción de los libros primitivos y de los libros reelaborados, puesto que el Lotus de la buena ley es un Sûtra desarrollado, mientras que el Sûtra de los milagros es un Sûtra simple. En cuanto a los términos siguientes, «la fuerza de la marcha» o «la marcha y la fuerza», me parece preferible la primera versión; aquí la fórmula de los Buddhistas del Sur parece favorecer la segunda versión, puesto que solo aparece balam, «la fuerza»; pero no se menciona yâtrâ, omisión que disminuye el valor de su testimonio. Por lo demás, creo que «la marcha» o «la fuerza de la marcha» alude a la doble necesidad que tiene Çâkyamuni, al igual que todos los Religiosos, de procurarse el alimento mendigando y de caminar de un lado a otro por el paseo de los monasterios. También prefiero la lectura del Lotus a la del Prâtihârya en cuanto a las palabras siguientes: «y el hábito de los contactos agradables». Además de que la lectura que prefiero es exactamente la de la fórmula de los Buddhistas meridionales, la versión del Prâtihârya sûtra separa verosímilmente, y por error, la idea expresada por anavadyatâm, «la consideración, el mérito de no dar pie a reproches», de esa otra ventaja de no encontrar más que contactos agradables; y, además, el término «los contactos» queda aislado, sin ningún calificativo que lo determine. He aquí ahora la fórmula en pâli, tal como se encuentra con frecuencia en los Suttas de los Buddhistas de Ceilán: Subhô mânavô nôdêyyaputtô bhagavantam ânandam appâbâdham̃ appâtam̃kam̃ lahuṭṭhânam̃ balam̃ phâsuvihâram̃ putchtchhati. «El joven Subha, hijo del Nôdêyya, desea al bienaventurado Ânanda pocas penas, pocos males, una situación fácil, fuerza y una existencia apacible». La palabra lahuṭṭhâna, que traduzco aquí por «una situación fácil», relacionándola con el sánscrito laghusthâna, también puede significar «un esfuerzo fácil» si se la considera una alteración de laghûtthâna. En todo caso, ambas fórmulas están ciertamente concebidas con el mismo espíritu y casi con los mismos términos; y creo, salvo error, que la más antigua de las dos no es la más desarrollada. Lo que confirma esta opinión es que encuentro una tercera redacción de esta fórmula de cortesía, muy cercana a la de los textos pâlis y aún más breve, al comienzo mismo del edicto en forma de carta que el rey Piyadasi dirige a los Religiosos reunidos en Magadha. Se encontrará la explicación en el Apéndice, bajo el no X.
Del odio contra los brahmanes.] Quizá he traducido de manera demasiado literal el término abrâhmaṇya, que más bien debe significar aquí «la impiedad».
A aquellas que tienen, unas la forma de Yakchas, etc.] Estas formas de Yakchas, de Asuras y de otros seres sobrehumanos no son solo las de las criaturas a las que se supone que Gadgadasvara enseña la ley; también son aquí las formas que el propio Gadgadasvara adopta para instruir a estas diversas clases de criaturas reales o imaginarias. Por lo tanto, hay que traducir el final de esta frase, después de las palabras a las criaturas, de la siguiente manera: «de modo que adopta, para unas, la forma de un Yakcha; para otras, la de un Asura; para otras, la de un Garuḍa; y, finalmente, para otras, la de un Mahôraga».

Fuente Le Lotus de la bonne loi, trad. Eugène Burnouf (1852), fr.wikisource.org — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice