Entonces, los centenares de miles de miríadas de koṭis de Bodhisattvas, en número igual al de los átomos contenidos en mil universos, que habían salido de las aberturas de la tierra, juntando todas sus manos en señal de respeto ante el Bhagavat, le hablaron así: «Explicaremos, oh Bhagavat, esta exposición de la Ley cuando el Tathāgata haya entrado en el Nirvāṇa completo; la explicaremos en todas las tierras de Buddha habitadas por el Bhagavat, tantas como existan, y tantas veces como el Bhagavat entre en el Nirvāṇa completo. Deseamos poseer, recitar, enseñar, explicar y escribir una exposición de la Ley como esta».
Entonces los numerosos centenares de miles de miríadas de koṭis de Bodhisattvas que tenían a Mañjuśrī por jefe y que habitan en este universo Saha, los Religiosos y los fieles de ambos sexos, los Devas, los Nāgas, los Yakṣas, los Gandharvas, los Asuras, los Garuḍas, los Kinnaras, los Mahoragas, los hombres y los seres que no pertenecen a la especie humana, así como una multitud de Bodhisattvas tan numerosos como las arenas del Ganges, hablaron así al Bhagavat: «Y nosotros también, oh Bhagavat, explicaremos esta exposición de la Ley cuando el Tathāgata haya entrado en el Nirvāṇa completo. Desde lo alto de los aires, donde estaremos suspendidos con un cuerpo invisible, haremos oír nuestra voz y haremos crecer las raíces de la virtud en los seres en quienes aún no se hayan desarrollado».
Entonces los numerosos centenares de miles de miríadas de koṭis de Bodhisattvas que tenían a Mañjuśrī por jefe y que habitan en este universo Saha, los Religiosos y los fieles de ambos sexos, los Devas, los Nāgas, los Yakṣas, los Gandharvas, los Asuras, los Garuḍas, los Kinnaras, los Mahoragas, los hombres y los seres que no pertenecen a la especie humana, así como una multitud de Bodhisattvas tan numerosos como las arenas del Ganges, hablaron así al Bhagavat: «Y nosotros también, oh Bhagavat, explicaremos esta exposición de la Ley cuando el Tathāgata haya entrado en el Nirvāṇa completo. Desde lo alto de los aires, donde estaremos suspendidos con un cuerpo invisible, haremos oír nuestra voz y haremos crecer las raíces de la virtud en los seres en quienes aún no se hayan desarrollado».
Entonces el Bhagavat se dirigió así al Bodhisattva Mahâsattva Viçichtatchâritra, seguido por una multitud, una gran multitud, preceptor de una multitud, que se encontraba a la cabeza de aquellos primeros Bodhisattvas Mahâsattvas, cada uno seguido por una multitud: Bien, bien, oh Viçichtatchâritra, así es como debes actuar; el Tathâgata te ha madurado para comprender esta exposición.
Entonces el bienaventurado Çâkyamuni y el bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, que había entrado en el Nirvâṇa completo, ambos sentados en un trono en medio de la Stûpa, se pusieron a sonreír al mismo tiempo. Su lengua salió por la abertura de su boca y llegó hasta el mundo de Brahmâ. De ella brotaron al mismo tiempo varios cientos de miles de miríadas de kôṭis de rayos. De cada uno de esos rayos surgieron varios cientos de miles de miríadas de kôṭis de Bodhisattvas, cuyo cuerpo era de color dorado, que estaban dotados de los treinta y dos signos característicos de un gran hombre y que estaban sentados en un trono formado por el centro de un loto. Y todos esos Bodhisattvas, que habían llegado a esos cientos de miles de miríadas de universos situados en los puntos cardinales e intermedios del espacio, permanecieron suspendidos en medio de los aires en los diversos puntos del horizonte y enseñaron la ley. Del mismo modo que el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, realizó este prodigio, efecto de su poder sobrenatural, mediante su lengua, también el Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, y todos los Tathâgatas, venerables, que, llegados de cien mil miríadas de kôṭis de otros universos, estaban sentados, cada uno en un trono al pie de árboles de diamante, realizaron este mismo prodigio, efecto de su poder sobrenatural.
Entonces el bienaventurado Çâkyamuni y el bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, que había entrado en el Nirvâṇa completo, ambos sentados en un trono en medio de la Stûpa, se pusieron a sonreír al mismo tiempo. Su lengua salió por la abertura de su boca y llegó hasta el mundo de Brahmâ. De ella brotaron al mismo tiempo varios cientos de miles de miríadas de kôṭis de rayos. De cada uno de esos rayos surgieron varios cientos de miles de miríadas de kôṭis de Bodhisattvas, cuyo cuerpo era de color dorado, que estaban dotados de los treinta y dos signos característicos de un gran hombre y que estaban sentados en un trono formado por el centro de un loto. Y todos esos Bodhisattvas, que habían llegado a esos cientos de miles de miríadas de universos situados en los puntos cardinales e intermedios del espacio, permanecieron suspendidos en medio de los aires en los diversos puntos del horizonte y enseñaron la ley. Del mismo modo que el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, realizó este prodigio, efecto de su poder sobrenatural, mediante su lengua, también el Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, y todos los Tathâgatas, venerables, que, llegados de cien mil miríadas de kôṭis de otros universos, estaban sentados, cada uno en un trono al pie de árboles de diamante, realizaron este mismo prodigio, efecto de su poder sobrenatural.
Entonces, el bienaventurado Çâkyamuni, el Tathâgata Prabhûtaratna y todos esos Tathâgatas venerables manifestaron este efecto de su poder sobrenatural durante cien mil años completos. Luego, al cabo de esos cien mil años, esos Tathâgatas venerables, tras retirar la lengua, hicieron oír al mismo tiempo, en el mismo instante, en el mismo momento, el sonido que se produce al hacer salir con fuerza la voz de la garganta y el que se oye al chasquear los dedos. Con ese gran sonido, los cientos de miles de miríadas de tierras de Buddha que se encontraban en las diez direcciones del espacio quedaron todas estremecidas, agitadas, sacudidas, conmovidas; todas temblaron y se agitaron; y todos los seres que existían en esas tierras de Buddha, fueran cuales fueran —Dêvas, Nâgas, Yakchas, Gandharvas, Asuras, Garudas, Kinnaras, Mahôragas, seres humanos y criaturas que no pertenecían a la especie humana—, desde el lugar donde se encontraban, vieron, gracias al poder del Buddha, este universo Saha. Vieron a los cientos de miles de miríadas de kôṭis de Tathâgatas, cada uno sentado en un trono junto a árboles de diamante; al bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, sentado en un trono; y al Tathâgata Prabhûtaratna, venerable, que había entrado en el Nirvâṇa completo, sentado en un trono en medio del gran Stûpa hecho de sustancias preciosas, junto con el bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni; por último, vieron a las cuatro asambleas reunidas. Al ver esto, quedaron llenos de sorpresa, asombro y satisfacción. Y oyeron una voz que venía del cielo y decía: Más allá de cientos de miles de miríadas de kôṭis de universos, en número inmenso e infinito, hay un mundo llamado Saha: allí el Tathâgata Çâkyamuni, venerable, explica a los Bôdhisattvas Mahâsattvas el Sûtra llamado el Lotus de la buena ley, este Sûtra en el que se explica la ley [etc., como arriba, f. 4 a]. Manifiesten con ardiente celo su satisfacción por este Sûtra y rindan homenaje al bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, y al bienaventurado Tathâgata Prabhûtaratna, venerable.
Entonces todos esos seres, después de oír esa voz que venía del cielo, pronunciaron desde el lugar donde se encontraban, con las manos juntas en señal de respeto, las siguientes palabras: «¡Adoración al Bienaventurado Tathâgata Çâkyamuni, venerable, completa y perfectamente Buddha!». Luego cubrieron la parte del espacio que ocupa el universo Saha con flores, incienso, perfumes, guirnaldas, sustancias untuosas, polvos aromáticos, vestidos, parasoles, banderas, estandartes, banderolas, así como con ornamentos, adornos, vestidos, collares, rosarios, joyas y piedras preciosas de toda clase, con el propósito de rendir homenaje al Bienaventurado Çâkyamuni y al Tathâgata Prabhûtaratna, así como a esta exposición de la ley del Lotus de la buena ley. Apenas fueron esparcidas estas flores, estos inciensos, [etc., como arriba, f. 205 b], se dirigieron hacia el universo Saha. Allí esas masas de flores formaron un gran dosel floral, suspendido en medio de los aires, por encima de los Tathâgatas que estaban sentados, tanto en el universo Saha como en los cien mil millares de kôṭis de otros universos, todos reunidos bajo su sombra.
Entonces, Bhagavat se dirigió así a los Bodhisattvas Mahâsattvas que tenían por jefe a Viçichtatchârin: Los Tathâgatas, venerables, Buddhas perfecta y completamente iluminados, poseen un poder que supera la imaginación, oh hijo de familia. Aunque, con el propósito de comunicar esta exposición de la ley, pasara, oh hijo de familia, varios cientos de miles de miríadas de koṭis de Kalpas exponiendo las numerosas enumeraciones de los beneficios que posee, sirviéndome de las diversas introducciones a la ley, no podría llegar al término de los méritos de esta exposición de la ley. Todas las leyes de los Buddhas, su supremacía, sus misterios, su estado tan profundo: todo esto lo enseño yo en resumen en esta exposición de la ley. Por eso, oh hijo de familia, cuando el Tathâgata haya entrado en el Nirvâṇa completo, habrá que poseerla, enseñarla, recitarla, explicarla y honrarla, después de haberla venerado. Y en cualquier lugar de la tierra, oh hijo de familia, donde esta exposición de la ley llegue a ser recitada, explicada, enseñada, escrita, meditada, predicada, leída o reunida en un volumen, ya sea en una ermita, en un Vihâra, en una casa, en un bosque, junto a un árbol, en una ciudad, en un palacio, en un edificio o en una caverna, habrá que erigir un monumento en ese mismo lugar en honor del Tathâgata. ¿Por qué? Porque ese lugar debe considerarse como [el lugar donde] todos los Tathâgatas [alcanzaron] la esencia misma del estado de Bodhi; porque hay que reconocer que en ese lugar todos los Tathâgatas, venerables, alcanzaron el estado supremo de Buddha perfectamente consumado; que en ese lugar todos los Tathâgatas hicieron girar la rueda de la ley; que en ese lugar todos los Tathâgatas entraron en el Nirvâṇa completo.
Entonces el Bhagavat pronunció en esta ocasión las siguientes estrofas:
1. Es una condición que escapa al entendimiento, una condición provechosa para el mundo, la de los seres establecidos en la ciencia de los conocimientos sobrenaturales, quienes, dotados de una visión infinita, manifiestan aquí abajo su poder mágico para alegrar a todas las criaturas.
2. El órgano de la lengua [de estos Buddhas], que llegó hasta el mundo de Brahmâ, al lanzar miles de rayos, mostró un prodigio, efecto de un poder sobrenatural, que apareció ante quienes han alcanzado el estado supremo de Bôdhi.
3. Los Buddhas proyectaron con fuerza la voz desde su garganta e hicieron oír una vez el sonido que produce el chasquido de los dedos; llamaron la atención de este mundo entero, de esos universos situados en los diez puntos del espacio.
4. Llenos de bondad y compasión, manifiestan sus cualidades, así como estos milagros y otros semejantes, para que esos seres, llenos de alegría, posean este Sûtra cuando el Sugata haya entrado en el Nirvâṇa completo.
5. Aunque pasara varios miles de kôṭis de Kalpas cantando las alabanzas de los hijos del Sugata que poseerán este eminente Sûtra cuando el Guía del mundo haya entrado en el Nirvâṇa completo,
6. No podría alcanzar el límite de sus cualidades, que son infinitas como las del éter en los diez puntos del espacio; pues escapan al entendimiento las cualidades de quienes poseen siempre este hermoso Sûtra.
1. Es una condición que escapa al entendimiento, una condición provechosa para el mundo, la de los seres establecidos en la ciencia de los conocimientos sobrenaturales, quienes, dotados de una visión infinita, manifiestan aquí abajo su poder mágico para alegrar a todas las criaturas.
2. El órgano de la lengua [de estos Buddhas], que llegó hasta el mundo de Brahmâ, al lanzar miles de rayos, mostró un prodigio, efecto de un poder sobrenatural, que apareció ante quienes han alcanzado el estado supremo de Bôdhi.
3. Los Buddhas proyectaron con fuerza la voz desde su garganta e hicieron oír una vez el sonido que produce el chasquido de los dedos; llamaron la atención de este mundo entero, de esos universos situados en los diez puntos del espacio.
4. Llenos de bondad y compasión, manifiestan sus cualidades, así como estos milagros y otros semejantes, para que esos seres, llenos de alegría, posean este Sûtra cuando el Sugata haya entrado en el Nirvâṇa completo.
5. Aunque pasara varios miles de kôṭis de Kalpas cantando las alabanzas de los hijos del Sugata que poseerán este eminente Sûtra cuando el Guía del mundo haya entrado en el Nirvâṇa completo,
6. No podría alcanzar el límite de sus cualidades, que son infinitas como las del éter en los diez puntos del espacio; pues escapan al entendimiento las cualidades de quienes poseen siempre este hermoso Sûtra.
7. Ellos Me ven, así como a todos estos Guías [de los hombres] y a este Guía del mundo que ha entrado en el Nirvâṇa completo; ven a todos estos Bodhisattvas tan numerosos, así como a las cuatro asambleas.
8. Un hijo de Sugata como este Me llena ahora aquí de satisfacción; alegra tanto a todos estos Guías [del mundo] como a este Indra de los Jinas que ha entrado en el Nirvâṇa, así como a los demás Buddhas establecidos en los diez puntos del espacio.
9. Los Buddhas de los diez puntos del espacio, tanto del pasado como del futuro, han sido y serán vistos y adorados por quien posee este Sûtra.
10. Conoce el misterio de los Mejores de los hombres; quien posee este Sûtra, que es la ley verdadera, llega muy pronto a meditar como ellos sobre aquello que ha sido objeto de sus meditaciones en la esencia íntima del estado de Bodhi.
11. Su poder es ilimitado; semejante al del viento, no encuentra obstáculos en ninguna parte; conoce la ley, conoce su sentido y sus explicaciones quien posee este eminente Sûtra.
12. Conoce siempre la conexión de los Sûtras que expusieron los Guías [del mundo] después de reflexionar sobre ellos; cuando el Guía [de los hombres] ha entrado en el Nirvâṇa completo, este sabio conoce el verdadero sentido de los Sûtras.
8. Un hijo de Sugata como este Me llena ahora aquí de satisfacción; alegra tanto a todos estos Guías [del mundo] como a este Indra de los Jinas que ha entrado en el Nirvâṇa, así como a los demás Buddhas establecidos en los diez puntos del espacio.
9. Los Buddhas de los diez puntos del espacio, tanto del pasado como del futuro, han sido y serán vistos y adorados por quien posee este Sûtra.
10. Conoce el misterio de los Mejores de los hombres; quien posee este Sûtra, que es la ley verdadera, llega muy pronto a meditar como ellos sobre aquello que ha sido objeto de sus meditaciones en la esencia íntima del estado de Bodhi.
11. Su poder es ilimitado; semejante al del viento, no encuentra obstáculos en ninguna parte; conoce la ley, conoce su sentido y sus explicaciones quien posee este eminente Sûtra.
12. Conoce siempre la conexión de los Sûtras que expusieron los Guías [del mundo] después de reflexionar sobre ellos; cuando el Guía [de los hombres] ha entrado en el Nirvâṇa completo, este sabio conoce el verdadero sentido de los Sûtras.
13. Brilla semejante a la luna y al sol; resplandece con la luz y el brillo que irradia a su alrededor; recorriendo la tierra en todas direcciones, forma un gran número de Bodhisattvas.
14. Así, los sabios Bodhisattvas que, después de haber oído una enumeración de los beneficios de este Sûtra, semejante a la que acabo de hacer, lo posean cuando yo haya entrado en el Nirvâṇa, sin duda alcanzarán el estado de Buddha.
Est. 9. Al menos quinientos.] Léase: «quinientos, ni uno menos».
Su lengua salió por la abertura de su boca.] He aquí un ejemplo de las increíbles tonterías a las que puede conducir la pasión por lo sobrenatural. Una vez que uno se ha imaginado que un hombre tiene el poder de elevarse por los aires para abrir allí con el índice un Stûpa suspendido en el cielo, está claro que ya no cuesta creer que sea capaz de todo. Pero que uno se lo imagine sacando la lengua y que, para colmo de lo ridículo, se represente a la inmensa multitud de quienes asisten a su enseñanza realizando ante él y todos a la vez la misma exhibición: esa es una idea que a la superstición europea le costaría concebir. Parece que los buddhistas del Norte fueron castigados por su gusto por lo maravilloso con el ridículo de sus invenciones.
14. Así, los sabios Bodhisattvas que, después de haber oído una enumeración de los beneficios de este Sûtra, semejante a la que acabo de hacer, lo posean cuando yo haya entrado en el Nirvâṇa, sin duda alcanzarán el estado de Buddha.
Est. 9. Al menos quinientos.] Léase: «quinientos, ni uno menos».
Su lengua salió por la abertura de su boca.] He aquí un ejemplo de las increíbles tonterías a las que puede conducir la pasión por lo sobrenatural. Una vez que uno se ha imaginado que un hombre tiene el poder de elevarse por los aires para abrir allí con el índice un Stûpa suspendido en el cielo, está claro que ya no cuesta creer que sea capaz de todo. Pero que uno se lo imagine sacando la lengua y que, para colmo de lo ridículo, se represente a la inmensa multitud de quienes asisten a su enseñanza realizando ante él y todos a la vez la misma exhibición: esa es una idea que a la superstición europea le costaría concebir. Parece que los buddhistas del Norte fueron castigados por su gusto por lo maravilloso con el ridículo de sus invenciones.
Con la intención de comunicar esta exposición de la ley.] El sentido de la palabra parîndanâ que emplea aquí el texto y que he traducido por «comunicar» es más bien «concesión, otorgamiento»; así es como la entiende I. J. Schmidt al comienzo del Vadjra tchtchhêdika, donde se encuentra la frase siguiente: Bôdhisattvâḥ parînditâḥ paramayâ parindanayâ, «El Bhagavat ha otorgado por completo tantas cosas a los Bôdhisattvas mediante el otorgamiento completo de lo mejor que existe». Pero puede traducirse la versión tibetana de una manera más acorde con el contenido del original sánscrito, uniendo dos proposiciones que parecen aisladas en el tibetano: âçtcharyam̃ Bhagavan yâvad êva tathâgatêna Bôdhisattvâ mahâsattvâḥ parinditâḥ paramayâ parindanayâ, es decir, literalmente: «Es algo maravilloso, oh Bhagavat, cuánto ha sido otorgado por completo el excelente otorgamiento al Tathâgata a los Bôdhisattvas Mahâsattvas». Encontraremos más adelante esta palabra en el propio Lotus (cap. xxii, f. 215 a), en esta forma, anuparindâmi, «confío», y además con esta doble grafía, paridâmi y parindadâmi, en el capítulo final titulado el depósito (cap. xxvii, f. 247 a). Parece que se añadió la nasal a la preposición pari para compensar la pérdida que a veces sufre el verbo dadâmi, privado de su reduplicación.
St. 2. A quienes han llegado a.] Léase: «a quienes han partido hacia».
St. 2. A quienes han llegado a.] Léase: «a quienes han partido hacia».
Est. 10. En la esencia íntima del estado de Bôdhî.] Léase: «en el trono de la Bôdhi».