Budismo

Loto de la buena ley, capítulo 19

Entonces el Bhagavat se dirigió así al Bodhisattva Mahâsattva Mahâsthâmaprâpta: He aquí de qué manera, oh Mahâsthâmaprâpta, hay que saber que si alguien desprecia una exposición de la ley semejante a la que Yo hago, si insulta a los Religiosos o a los fieles de ambos sexos que poseen un Sûtra de esta especie, y si se dirige a ellos con palabras injuriosas y falsas, el resultado futuro de esa acción será desgraciado, y hasta tal punto que las palabras no pueden expresarlo. Quienes posean un Sûtra de esta especie, lo reciten, lo enseñen, lo comprendan y lo expongan extensamente a otros, obtendrán un resultado feliz de esa acción, como el que mencioné antes; es decir, adquirirán las perfecciones de la vista, el oído, el olfato, el gusto, el cuerpo y el intelecto, que describí hace un momento.
En otro tiempo, oh Mahâsthâmaprâpta, en un pasado remoto, mucho antes de Kalpas más innumerables que lo innumerable, inmensos, inconmensurables, inconcebibles, sin comparación ni medida, antes de aquella época, digo, y mucho antes aún, apareció en el mundo el Tathâgata, venerable, llamado Bhîchmagardjita-ghôchasvararâdja, dotado de ciencia y conducta, en el Kalpa Vinirbhôga, en el universo Mahâsambhava. Este Tathâgata, venerable, oh Mahâsthâmaprâpta, enseñó la ley en aquel universo Mahâsambhava, en presencia del mundo formado por la reunión de todos los hombres y todos los Asuras. Así, para hacer que los Çrâvakas cruzaran más allá del nacimiento, enseñaba la ley cuyo fin es la ciencia de quien todo lo sabe. La duración de la vida de este bienaventurado Tathâgata Bhîchma…râdja, venerable, fue de tantas centenas de miles de miríadas de kôṭis de Kalpas como granos de arena hay en cuarenta Ganges. Después de que entró en el Nirvâṇa completo, su buena ley subsistió durante tantas centenas de miles de miríadas de kôṭis de Kalpas como átomos hay en el Djambudvîpa; y la imagen de esta buena ley duró tantas centenas de miles de miríadas de kôṭis de Kalpas como átomos hay en un mundo formado por cuatro islas. Cuando en este universo Mahâsam̃bhava, oh Mahâsthâmaprâpta, hubo desaparecido la imagen de la buena ley del bienaventurado Tathâgata Bhîchma…râdja, venerable, apareció en el mundo otro Tathâgata, también llamado Bhîchma…râdja, venerable, dotado de ciencia y conducta. De este modo aparecieron sucesivamente, uno tras otro, en este universo Mahâsam̃bhava, veinte veces cien mil miríadas de kôṭis de Tathâgatas, llamados Bhîchma…râdja, venerables. En el tiempo que siguió a la entrada del Bienaventurado en el Nirvâṇa completo, cuando comenzaba a desaparecer la imagen de la buena ley de aquel Tathâgata que, de entre todos estos, oh Mahâsthâmaprâpta, fue el primero llamado Bhîchma…râdja, venerable, dotado de ciencia y conducta; en el tiempo en que esta ley era oprimida por Religiosos llenos de orgullo, hubo un Religioso llamado el Bôdhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta. ¿Por qué razón, oh Mahâsthâmaprâpta, se llamaba así a este Bôdhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta? Porque, oh Mahâsthâmaprâpta, a cada Religioso o fiel de uno u otro sexo que veía este Bôdhisattva Mahâsattva, se acercaba y le decía: No los desprecio, venerables señores. Ustedes son de aquellos a quienes no se debe despreciar. ¿Por qué? Porque todos practican los deberes prescritos a los Bôdhisattvas. Todos ustedes llegarán a ser Tathâgatas, venerables. Así, oh Mahâsthâmaprâpta, este Bôdhisattva Mahâsattva, una vez convertido en Religioso, no se dedicaba a enseñar ni a leer; pero a cada uno de los que veía, desde lejos, apenas los divisaba, les hacía oír estas palabras; ya fueran Religiosos o fieles de uno u otro sexo, se acercaba y les decía: No las desprecio, hermanas mías; ustedes son de aquellas a quienes no se debe despreciar. ¿Por qué? Porque en otro tiempo practicaron los deberes prescritos a los Bôdhisattvas. Por eso llegarán a ser Tathâgatas, venerables, etc. Esto, oh Mahâsthâmaprâpta, era lo que en aquel tiempo este Bôdhisattva hacía oír a cada uno de los Religiosos y de los fieles de uno y otro sexo. Pero todos se indignaban mucho contra él, todos le guardaban rencor, le mostraban hostilidad y lo insultaban. «¿Por qué este Religioso nos dice, sin que se lo preguntemos, que no tiene intención de despreciarnos? Sin embargo, nos trata con desprecio, pues nos predice que alcanzaremos el estado supremo de Buddha perfectamente consumado, estado en el que no pensamos y que no deseamos». Este Bôdhisattva, oh Mahâsthâmaprâpta, pasó así muchos años expuesto a los insultos y ultrajes. Y, sin embargo, no se indignaba contra nadie, no concebía ningún pensamiento de hostilidad; y a quienes, cuando les hablaba así, le arrojaban terrones de tierra o lo golpeaban con bastones, les gritaba desde lejos, alzando la voz: No los desprecio. Estos Religiosos y fieles de ambos sexos, llenos de orgullo, al oírlo repetir sin cesar: «No los desprecio», acabaron por darle el nombre de Sadâparibhûta (aquel que siempre es despreciado).
Ahora bien, este Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta, cuando se acercaba el fin de su tiempo, cuando llegó el instante de su muerte, oyó esta exposición de la ley del Lotus de la buena ley. Esta exposición de la ley fue pronunciada por el bienaventurado Tathâgata Bhîchma…râdja, venerable, etc., en veinte veces veinte centenas de millares de miríadas de kôṭis de estancias. El Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta, cuando se acercó el instante de su muerte, oyó su sonido salir de lo alto del cielo. Habiendo oído esta voz que venía del cielo, sin que apareciera nadie que la pronunciara, comprendió esta exposición de la ley y adquirió cada una de las perfecciones de las que he hablado, las de la vista, el oído, el olfato, el gusto, el cuerpo y el intelecto. Apenas las hubo adquirido, como bendición recibió la conservación de la vida durante otras veinte centenas de millares de miríadas de kôṭis de años, y se puso a explicar esta exposición del Lotus de la buena ley. Y todos aquellos seres llenos de orgullo, religiosos o fieles de ambos sexos, a quienes él decía en otro tiempo: «No los desprecio», y que le habían dado el nombre de Sadâparibhûta, todos esos seres, tras haber visto la grandeza de la fuerza de sus facultades sobrenaturales, la de sus votos, la de su poder y la de su sabiduría, se reunieron bajo su guía para oír la ley. Todos esos seres, y muchas otras centenas de millares de miríadas de kôṭis de criaturas, fueron conducidos al estado supremo de Buddha perfectamente cumplido.
Después, oh Mahâsthâmaprâpta, este Bodhisattva Mahâsattva, al salir de este mundo, colmó de alegría [en otras existencias] a veinte cientos de koṭis de Tathâgatas, todos ellos llamados Tchandraprabhâsvararâdja, venerables y llegados al estado supremo de Buddha perfectamente consumado, y expuso ante todos esos Buddhas esta exposición de la ley del Sutra del Loto de la buena ley. Como resultado de ese antiguo principio de virtud, volvió más adelante a colmar de alegría a un número igual de Tathâgatas, todos ellos llamados Dundubhisvararâdja, venerables y llegados al estado supremo de Buddha perfectamente consumado; y expuso bajo la enseñanza de todos esos Buddhas, en presencia de las cuatro asambleas, esta exposición de la ley del Sutra del Loto de la buena ley. Como resultado de ese antiguo principio de virtud, volvió más adelante a colmar de alegría a un número igual de Tathâgatas, todos ellos llamados Mêghasvararâdja, venerables y llegados al estado supremo de Buddha perfectamente consumado; y expuso bajo la enseñanza de todos esos Buddhas, en presencia de las cuatro asambleas, esta exposición de la ley del Sutra del Loto de la buena ley; y bajo cada uno de ellos estuvo dotado de las perfecciones de la vista, el oído, el olfato, el gusto, el cuerpo y el intelecto, de las que ya he hablado. Este Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta, después de respetar, honrar, venerar y adorar a tantos cientos de miles de miríadas de koṭis de Tathâgatas, después de rendirles homenaje y culto, y después de seguir la misma conducta con respecto a otras muchas centenas de miles de miríadas de koṭis de Buddhas, después de exponer bajo la enseñanza de todos esos Buddhas esta exposición de la ley del Sutra del Loto de la buena ley, este Bodhisattva, digo, como resultado de ese antiguo principio de virtud que había llegado a su plena realización, obtuvo el estado supremo de Buddha perfectamente consumado. ¿Podría quedarte alguna incertidumbre, alguna perplejidad, alguna duda, oh Mahâsthâmaprâpta? No hay que imaginar que en aquel tiempo y en aquella época fuera otro [que yo] el Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta, quien, bajo la enseñanza de ese bienaventurado Tathâgata Bhîchmagardjita-ghôchasvararâdja, venerable, Buddha completa y perfectamente consumado, fue insultado por las cuatro asambleas, y por quien fue colmado de alegría un número tan grande de Tathâgatas. ¿Por qué? Porque, oh Mahâsthâmaprâpta, era yo quien en aquel tiempo y en aquella época era el Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta. Si antiguamente no hubiera acogido esta exposición de la ley, si no la hubiera comprendido, no habría alcanzado tan rápidamente el estado supremo de Buddha perfectamente consumado. Es, oh Mahâsthâmaprâpta, porque, gracias a la enseñanza de los antiguos Tathâgatas, venerables, poseí, recité y enseñé esta exposición de la ley, que alcancé tan rápidamente el estado supremo de Buddha perfectamente consumado. Y los cientos de religiosos y fieles de ambos sexos a quienes, bajo el gobierno del bienaventurado Buddha, el Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta hizo oír la exposición de la ley, diciéndoles: «No los desprecio; todos ustedes cumplen los deberes que corresponden a los Bodhisattvas, todos ustedes llegarán a ser Tathâgatas venerables», esos religiosos, digo, que habían concebido pensamientos de malevolencia contra el Bodhisattva, no vieron nunca a un Tathâgata durante veinte veces cien mil miríadas de koṭis de kalpas; y no oyeron pronunciar ni el nombre de la Ley ni el de la Asamblea; y, durante diez mil kalpas, sufrieron terribles dolores en el gran Infierno Avîtchi. Liberados luego de las tinieblas que los había envuelto esta acción [culpable], todos fueron madurados por el Bodhisattva Mahâsattva Sadâparibhûta para el estado supremo de Buddha perfectamente consumado. ¿Podría quedarte después de esto, oh Mahâsthâmaprâpta, alguna incertidumbre, alguna perplejidad o alguna duda con respecto a esos religiosos? ¿Quiénes eran, en aquel tiempo y en aquella época, los seres que insultaban a ese Bodhisattva? Eran, oh Mahâsthâmaprâpta, los quinientos Bodhisattvas de esta misma asamblea que tienen por jefe a Bhadrapâla, las quinientas religiosas que siguen a Simhatchandrâ, las quinientas mujeres presididas por Sugatatchêtanâ: todos han quedado imposibilitados de apartarse del estado supremo de Buddha perfectamente consumado. Tal es, oh Mahâsthâmaprâpta, la gran importancia de la acumulación de méritos que resulta de la acción de poseer y de enseñar esta exposición de la ley, que, para los Bodhisattvas Mahâsattvas, culmina en hacerles obtener el estado supremo de Buddha perfectamente consumado. Por eso, oh Mahâsthâmaprâpta, una vez que el Tathâgata ha entrado en el Nirvâṇa completo, los Bodhisattvas Mahâsattvas deben poseer y enseñar constantemente esta exposición de la ley.
Después, el Bhagavat pronunció las siguientes estrofas en esa ocasión:
1. Recuerdo el tiempo pasado, cuando Bhîchmasvararâdja era un Djina y, dotado de gran poder y venerado por los hombres y los Dêvas, era el Guía de los hombres, los Maruts y los Râkchasas.

2. Hacia el final del tiempo en que la buena ley de este Djina, que había entrado en el Nirvâṇa completo, había comenzado a decaer, hubo un Bôdhisattva llamado Sadâparibhûta, que era Religioso.
3. Cuando se acercaba a otros Religiosos, hombres o mujeres, que solo veían los objetos externos: «Ustedes nunca son despreciados por mí, [les decía,] pues practican los deberes que conducen al estado supremo de Bôdhi».
4. Tales eran las palabras que les hacía oír sin cesar; pero ellos le respondían con reproches e insultos. Y cuando se acercó el momento de su fin, llegó a oír este Sûtra.
5. Entonces, en vez de agotar el tiempo de su vida, este sabio, tras recibir como bendición una larga existencia, explicó durante ese tiempo este Sûtra bajo la enseñanza de este Guía [de los hombres].
6. Y todos esos numerosos Religiosos que solo veían los objetos externos fueron madurados por este Bôdhisattva para el estado de Buddha; luego, cuando él salió de este mundo, llenó de alegría a miles de kôṭis de Buddhas.
7. Gracias a las buenas obras que había realizado sucesivamente de ese modo, tras haber explicado constantemente este Sûtra, este hijo de Djina alcanzó el estado de Bôdhi; ahora bien, ese Bôdhisattva soy yo, el propio Çâkyamuni.

8. Y aquellos Religiosos que solo veían los objetos exteriores, esos Religiosos, así como todos los fieles de ambos sexos que habían aprendido de este sabio en qué consistía el estado de Bôdhi,

9. Y que desde entonces han visto numerosos kôṭis de Buddhas, son los Religiosos, en número de al menos quinientos, esos Religiosos, así como los fieles de ambos sexos que están aquí en mi presencia.

10. Todos han aprendido de mi boca la ley excelente; todos han sido completamente madurados por mí; y cuando haya entrado en el Nirvâṇa completo, todos esos sabios poseerán este eminente Sûtra.

11. Han transcurrido numerosos kôṭis de Kalpas, Kalpas que la mente no puede concebir, sin que jamás se haya oído una ley semejante; han existido cientos de kôṭis de Buddhas y, sin embargo, no han explicado este Sûtra.

12. Por eso, después de haber oído esta ley expuesta por Aquel que existe por Sí mismo, y después de haberla recibido repetidas veces, expón este Sûtra cuando haya entrado en el Nirvâṇa completo.
Est. 9. Cinco centenares al menos.] Léase: «quinientos, ni uno menos».
Su lengua salió de la abertura de su boca.] He aquí un ejemplo de las increíbles necedades a las que puede conducir la pasión por lo sobrenatural. Una vez que uno se ha imaginado que un hombre tiene el poder de elevarse en medio de los aires para abrir allí con el índice un Stûpa suspendido en el cielo, está claro que ya no cuesta creerlo capaz de cualquier cosa. Pero imaginarlo sacando la lengua y, para colmo de ridiculez, representarse a la inmensa multitud de quienes asisten a su enseñanza ejecutando ante él y todos a la vez la misma exhibición: eso es una imaginación de la que la superstición europea difícilmente podría hacerse una idea. Parece que los Buddhistas del Norte fueron castigados por su gusto por lo maravilloso con el ridículo de sus invenciones.
Con el propósito de comunicar esta exposición de la ley.] El sentido de la palabra parîndanâ que emplea aquí el texto y que he traducido por «comunicar» es más bien el de «concesión, otorgamiento»; así es precisamente como la entiende I. J. Schmidt al comienzo del Vadjra tchtchhêdika, donde se encuentra la siguiente frase: Bôdhisattvâḥ parînditâḥ paramayâ parindanayâ, «Bhagavat ha otorgado por completo tantas cosas a los Bôdhisattvas mediante el otorgamiento completo de lo mejor que existe». Pero puede traducirse la versión tibetana de una manera más conforme con el tenor del original sánscrito, reuniendo dos proposiciones que parecen aisladas en el tibetano: âçtcharyam̃ Bhagavan yâvad êva tathâgatêna Bôdhisattvâ mahâsattvâḥ parinditâḥ paramayâ parindanayâ, es decir, literalmente: «Es algo maravilloso, oh Bhagavat, cuánto ha sido otorgado por completo por el Tathâgata a los Bôdhisattvas Mahâsattvas mediante el excelente otorgamiento completo». Volveremos a encontrar más adelante esta palabra en el propio Lotus (cap. xxii, f. 215 a), en esta forma, anuparindâmi, «confío», y además con esta doble ortografía, paridâmi y parindadâmi, en el capítulo final, titulado el depósito (cap. xxvii, f. 247 a). Parece que la nasal se añade a la preposición pari para compensar la pérdida que a veces sufre el verbo dadâmi cuando se le priva de su reduplicación.
St. 2. Para quienes han llegado a.] Léase: «para quienes han partido hacia».
St. 10. En la esencia íntima del estado de Bôdhî.] Léase: «sobre el trono de la Bôdhi».

Fuente Le Lotus de la bonne loi, trad. Eugène Burnouf (1852), fr.wikisource.org — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice